Editorial: La gran diferencia con Hillary

En este debate sobre inmigración para los latinos será más importante quién defiende las acciones ejecutivas en vigencia ante quien
Editorial: La gran diferencia con Hillary
La candidata demócrata Hillary Clinto junto a un grupo de estudiantes en la secundaria Rancho en Las Vegas.

Finalmente llegó un aspirante  presidencial que respalda la reforma integral con un camino a la ciudadanía para los que la desean y que, mientras no se obtenga esa reforma que legalice a millones de indocumentados, respalda continuar con las acciones ejecutivas de  DACA y DAPA. Este es un marcado contraste con el tono del debate actual sobre inmigración entre los precandidatos presidenciales y con la postura de la misma Hillary Clinton en su frustrada campaña de 2008.

Las recientes declaraciones de la ex senadora y ex secretario de Estado realizadas ante un grupo de jóvenes ‘soñadores” protegidos por DACA – pero temerosos por la aún más frágil de sus padres indocumentados-  son refrescantes y positivas ante el uso del tema migratorio como una piñata por parte de los aspirantes republicanos para pegarle a los inmigrantes sean niños, mujeres, hombres y hasta documentados,  como es en el caso del gobernador de Wisconsin, Scott Walker.

La postura de Clinton de reconocer la cara humana detrás de las cifras y la siglas es una manera diferente que la intelectualización del tema migratorio en que las personas son estereotipos y las anécdotas son verdades. Esta es una diferencia fundamental que se ve cada vez que un republicano acusa a un demócrata de usar la inmigración para dividir o para “hacerlo quedar mal”.  Las posturas de un político sobre inmigración, y que hacer con los indocumentados, es sin lugar a duda parte de una estrategia política, pero esto no es solo teoría ni tampoco ocurre en un vacío sino que tiene un profundo impacto humano.

Cabe destacar la evolución de la candidata Clinton de 2008 que se oponía a las licencias de conducir para indocumentados y que quedó dubitativa ante la promesa del entonces candidato Barack Obama de promover una reforma migratoria en su primer año de gobierno. Clinton sacó de esa experiencia la importancia de ser clara y positiva en cuanto a inmigración, mientras que la lección para los votantes latinos es reconocer que un candidato puede ver sus promesas obstruidas sino cuenta con un Congreso que respalde su reforma integral de inmigración.

En este debate sobre inmigración  para los latinos será más importante quién defiende las acciones ejecutivas en vigencia ante quien, por ejemplo,  se opone a ellas aunque respalde una reforma migratoria después de quitarle la protección contra deportación a millones de personas. En esto, la candidatura de Hillary Clinton marca una gran diferencia a su favor.