Opiniones de un televidente

Aprovecho la oportunidad para dar mi mas sincero pésame a todos aquellos que pagaron miles de dólares para asistir o ver entelevisión en días pasados, una cosa que llamaron “pelea de box” y que en realidad resulto un maratón de 12 rounds, en que uno de los boxeadores corrió para atrás, y el otro para adelante, sin que eso llegara nunca a merecer el titulo de pelea.

Claro que en Las Vegas pasan muchas cosas, pero que los supuestos peleadores se llevaran cientos de millones de dólares por su “espectáculo” merece un título que no sé darle.

De por si ya estoy hasta el gorro del exceso de publicidad que se está dando en la televisión hispana en Estados Unidos.

Como ejemplo, voy a referirme al noticiero de Lopez Dóriga, que era un gran informador y que ha permitido ser reducido a alguien que presenta algunas noticias, pero en un noticiero lleno de comerciales. Son tantos que yo he perdido la cuenta y rompen con la continuidad del noticiero.

Se que la televisión es un negocio, pero sería bueno que los dueños de las cadenas entendieran que el poder ver un programa informativo, con pocas interrupciones, y con buen contenido, es el negocio de nosotros los televidentes.

Siguiendo con ese noticiero, quiero tocar otro aspecto que ha cambiado; tenía una sección interesante los viernes, que se llama “las mangas del chaleco” en el cual mostraban equivocaciones o posiciones un tanto absurdas de políticos y otras personas importantes. Era un reportaje humorista y era divertido verlo. Actualmente solo muestran lo que les permiten y termina el segmento agradeciendo a las personas que autorizaron ser mencionadas. Ahora esas “mangas del chaleco” se han vuelto aburridas y muchas veces sin sentido.

Y del contenido ni hablamos. El programa parece ser un portavoz de la presidencia de México, en vez de un verdadero noticiero.

Volviendo a los comerciales, veo además un problema adicional al alto volumen de ellos. Vi recientemente en Telemundo, a eso de las 4 ó 5 de la tarde, en varias ocasiones, anunciar unas pomadas para alargar el deleite sexual, publicidad inadecuada para una hora en la que sin duda hay miles de niños viendo la televisión.

Estoy seguro que la industria de la televisión puede lograr sus objetivos de negocio con programas de mejor contenido, con noticieros que sean lo que deben ser, sin censura, y mediante el apoyo de anunciantes y sus comerciales, los que debieran clasificarse y mostrarse en los horarios adecuados a la audiencia.

Aclaro, mi opinión no es la de un crítico de la industria, solo la de un televidente…