¿Madres o abuelas?

¿Hay un límite de edad para tener hijos?
¿Madres o abuelas?
¿Cuál es la edad límite para convertirse en madre?
Foto: Shutterstock

El mes pasado, la alemana Annegret Raunigk de 65 años de edad, madre de 13 y abuela de 7, sorprendió al mundo con su anuncio de que estaba esperando cuatrillizos para el mes de agosto. La maestra, cuyo hijo mayor tiene 43 años de edad, había tenido a su última hija nueve años atrás, a los 55 años de edad.

La sexagenaria madre recibió las críticas de quienes consideraron sus actos como irresponsables, y respondió diciendo que era una mujer sana y en buen estado físico, y que confiaba que por años, seguiría siéndolo. En cuanto a los cuestionamientos a la clínica y los profesionales que aceptaron realizar el tratamiento,  Raunigk explicó que para poder hacerse una inseminación artificial de óvulos y esperma anónimos, había tenido que viajar Ucrania porque dicha práctica está prohibida en Alemania.

Más que un caso aislado

Annegret Raunigk no es la única sexagenaria que recurrió a la inseminación artificial para tener hijos pasada la menopausia.

En 2009, Elizabeth Adeney, de Cambridge, también viajó a Ucrania y apeló a donadores anónimos para poder convertirse en madre, a los 66 años de edad.

Tres años antes, María del Carmen Bousada, de Barcelona, tuvo mellizos a los 67 años de edad, por medio de un tratamiento de inseminación artificial realizado en una clínica de California.  Según la clínica, que sólo realiza tratamientos de fertilidad hasta los  55 año,  Bousada había mentido respecto a su edad. La madre falleció en 2009, cuando los mellizos tenían dos años.

El récord de edad lo tiene una madre en India, quién, en 2008, tuvo mellizos a los 70 años. Omkari Panwar tenía dos hijas previas y cinco nietos, pero quería tener un varón. Para pagar por el tratamiento, la humilde pareja tuvo que hipotecar su propiedad, usar todos sus ahorros y pedir un préstamo.

“El tratamiento nos costó una fortuna, pero el nacimiento de un hijo hizo que valiera la pena. Mis hijas tienen un hermano,  y nosotros tenemos un heredero”, declaró a la prensa,  el padre de 75 años de edad.

Los desafíos de la edad

Las mujeres nacen con una cantidad determinada de ovocitos que oscila entre uno y dos millones, de los cuales sólo un pequeño índice madura hasta convertirse en óvulo. Esta cantidad disminuye con los años, y por ejemplo, al llegar a la pubertad, quedan aproximadamente 300,000. A lo largo de su vida reproductiva, una mujer  llega a liberar alrededor de 400 óvulos. Esta disminución gradual se acelera después de los 35 años, afectando la fertilidad de la mujer.

Según información de la Asociación Americana de Medicina Reproductiva (www.asrm.org), una mujer menor de 35 años que busca quedar embarazada, debe considerar una evaluación de fertilidad, después de un año de tratar infructuosamente. Una mujer mayor de 35 años, debe considerar una evaluación después de seis meses de intentarlo.

No sólo la cantidad, sino también la calidad de los óvulos disminuye con la edad, lo que a su vez se traduce en mayores probabilidades de anormalidades cromosómicas. Un estudio de la Universidad de Columbia encontró que las madres de 50 años que habían sido inseminadas con óvulos donados presentaban menos probabilidades de complicaciones cromosómicas.

Otros factores biológicos varían de acuerdo a la salud, la nutrición y el estilo de vida de cada mujer. Las mujeres mayores de 40 tienen más probabilidades de desarrollar diabetes, alta presión, fibrosis o abortos involuntarios. La energía física que tiende a disminuir con los años, también es un factor relativo, que no puede aplicarse al 100% de los casos.

En cuanto al aspecto emocional, un estudio de la Universidad de California encontró que las madres mayores de 50 años podían manejar el estrés de la maternidad con la misma eficiencia que las madres de 30. Muchos de los roles y definiciones tradicionales de maternidad y familia han cambiado significativamente en las últimas décadas. En la actualidad, en EEUU, existen más de tres millones de abuelos que son responsables por la crianza de sus nietos, y en muchos de dichos casos, a pesar de su edad avanzada, hacen tan buen trabajo, o incluso mejor, que sus propios hijos.

Otra de las ventajas de la maternidad postergada es la situación financiera de los padres que supuestamente se hace más estable y sólida con los años; y el estilo de vida más rutinario,  que facilita la crianza de los niños. Al igual que con otros aspectos,  el factor financiero es relativo y no puede aplicarse al 100% de los casos.