Hillary le dice sí a la ciudadanía

Hillary Clinton se lanzó al agua con todo. No le importó que se le moje su elegante traje de marca ni que se le arruinen los zapatos. Tampoco que se le descompusiera el peinado y se le corriera el maquillaje.

En un reciente encuentro en Nevada con un grupo de soñadores, la señora Clinton declaró que de llegar a la presidencia de los Estados Unidos va a luchar para alcanzar una reforma migratoria integral que contemple un camino a la ciudadanía para los inmigrantes no autorizados. Agregó que no solo mantendría las acciones ejecutivas dictadas por el presidente Obama, sino que además las ampliaría para beneficiar a un número mayor de inmigrantes indocumentados.

Las declaraciones de Hillary Clinton sorprendieron a muchos. En el pasado la precandidata demócrata no ha sido tan entusiasta en el tema de la legalización, ha sido más bien cauta, muchas veces hasta ambivalente.

La comunidad hispana y los activistas de la legalización migratoria han recibido las declaraciones de Hillary con entusiasmo y esperanza; aunque no son pocos los que señalan que ella sólo nos está diciendo lo que queremos escuchar y que sin un Congreso afín, sus declaraciones son solo palabras vacías.
En su propio partido hubo sorprendidos que piensan que la precandidata se está ubicando demasiado a la izquierda en este tema y que eso podría perjudicar a las aspiraciones demócratas con ciertos votantes conservadores de su partido y con los independientes. Desde la Casa Blanca llegaron además críticas ante la oferta de ampliar el marco de acción de las órdenes ejecutivas.

Pero creo que fueron los republicanos los que se quedaron sin palabras. Entre las múltiples declaraciones de los aspirantes republicanos me llamó la atención el comentario de Chris Christie: “La posición de Hillary Clinton es extrema”.
¿Qué tiene de extremo que se promueva una legalización de los inmigrantes indocumentados y que eventualmente se les permita convertirse en ciudadanos?
No lo entiendo. Pero ya sabemos que esa es la postura del Partido Republicano actual: Si no podemos deshacernos se de ellos, habrá que darles algún papelito, pero siempre como gente de segunda clase que jamás podrá aspirar a la ciudadanía.
Hillary sabe que el premio es grande. Si gana la primaria demócrata, estas primeras declaraciones la posesionan como la candidata de la legalización y le aseguran el apoyo de los votantes hispanos. Tarde o temprano cualquiera que sea el candidato republicano tendrá que responderle a los votantes hispanos por sus posturas, esas sí, extremas, y en el manejo político del debate. El resultado será un apoyo contundente y mayoritario a favor de una candidata que asumió desde el principio una postura clara y valiente en materia migratoria, frente a otro candidato o candidata que representa desprecio y humillación hacia nuestra comunidad indocumentada.

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