En el río o en el desierto, siguen muertes de inmigrantes

Los migrantes pasan por lugares cada vez más peligrosos

MÉXICO – Bajo el duro sol de 45 grados centígrados (113 ºF), el esposo colapsó y el traficante de indocumentados no quiso detenerse a pesar de los ruegos de la mujer embarazada quien, para no dejar solo a su marido, se quedó con él en el desierto de Arizona, al sur de Tucson.

La pareja de guatemaltecos fue localizada por agentes de la Patrulla Fronteriza (PF), el hombre muerto y ella al pie del cuerpo, que pasó a ser uno más de los cadáveres que se cobran las duras condiciones climáticas de la frontera.

El último fin de semana de abril, la guardia de inmigración en la zona localizó cuatro cuerpos, poco más de uno al día, el promedio de muertes que actualmente se calcula en las regiones más peligrosas de Arizona y Texas.

El gobierno estadounidense reportó en el año fiscal 2014 poco más de 300 fallecimientos sea por las altas temperaturas o por ahogamiento o el creciente volumen de inmigrantes.

“Los migrantes están desesperados por cruzar y lo hacen por donde anteriormente no lo hacían”, explica Raúl Ortiz, uno de los oficiales encargados del rescate en el Río Bravo, del lado estadounidense.

Antes, se encontraban un cadáver flotando cada mes, ahora, uno por semana. Se quedan atorados entre la maleza después de ser arrastrados por las corrientes internas mientras nadan o navegan en frágiles canoas.

En los últimos meses la vigilancia en contra de la inmigración indocumentada se ha intensificado con helicópteros patrullajes y divisaderos, reconoció Ortiz a la prensa en Mission, Texas, uno de los puntos más concurridos por inmigrantes centroamericanos.

De acuerdo con reportes del Operativo Guardián, que implementó la Patrulla Fronteriza desde 1994, el recuento de víctimas durante 20 años es de 6,600 muertos en el intento por llegar a Estados Unidos.