Editorial: La prostitución infantil

No ha de sorprender que las jóvenes inmigrantes estén entre las más vulnerables para caer en manos de estos individuos
Editorial: La prostitución infantil
Prostitución

La prostitución infantil es una escoria. No hay día que pase sin que en algún lugar del país se reporte un caso en que una menor es explotada sexualmente por adultos que quieren hacer dinero o por inescrupulosos clientes que satisfacen sus deseos. No ha de sorprender que las jóvenes inmigrantes estén entre las más vulnerables para caer en manos de estos individuos.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI) estimó hace un tiempo que casi 300,000 niños están en riesgos de ser explotados y que el 40% de todos los casos de tráfico humano investigados entre enero de 2008 y junio de 2010 involucraron a menores de edad. Mientras que un reporte del Departamento de Justicia de 2010 indicó que la edad promedio de las niñas al iniciarse en la prostitución es entre los 13 y 14 años.

Los especialistas dicen los problemas en el hogar es uno de los motivos principales que impulsa a la menor a huir de él. Esto la deja expuesta al desamparo y dependiente de hombres que, primero son pareja para consumar su posterior papel de explotadores..

Se estima que en más del 80% de los casos de tráfico humanos para prostitución de menores las víctimas son ciudadanas estadounidenses. Sin embargo, las jóvenes inmigrantes son las que están en una situación más vulnerable.

Ellas pasan por los mismos problemas familiares que sus pares estadounidenses, aunque el desarraigo y las dificultades en una nueva sociedad ponen presiones adicionales en el núcleo familiar. La pobreza, su condición de indocumentada y de menor de edad dejan estas jóvenes en una situación mucho más frágil, en donde la amenaza de deportación desalienta cualquier intento de recurrir a las autoridades para escapar de la pesadilla.

En los últimos tiempos las leyes se han puesto más severas con los proxenetas, su explotadores, y con los clientes. El castigo ejemplar para estos individuos es la manera de combatir este delito.

En cuanto a las menores es necesario que son víctimas y no delincuentes, que son niñas cuya infancia y adolescencia es destruida en vez de considerarlas de mala calaña y problemáticas. Se estima que el 40% de prostitutas fueron desde niñas obligadas en esta profesión. Es imprescindible reducir esta estadística terrible, comprendiendo la crisis que ellas y ayudándolas a reconstruir sus vidas jóvenes.