“Las pequeñas empresas son cada vez más globales”

María Contreras-Sweet, responsable de la SBA, dice que el TPP que ahora se negocia benefician no solo a multinacionales sino también a las empresas más pequeñas
“Las pequeñas empresas son cada vez más globales”
María Contreras-Sweet, administradora del SBA, defiende la autoridad comercial del presidente Obama y el controversial tratado de libre comercio TPP./Gerardo Romo

“He conocido en Cincinnati a una mujer que vende comida para perros sin gluten y que tiene tres empleados. Me dijo que su mayor desafío es la tarifa que paga por una bolsa de importación que usa para empaquetar. Es un ejemplo de algo que vemos, los acuerdos comerciales no solo afectan a las grandes corporaciones multinacionales sino también a los negocios como este porque las pequeñas empresas son cada vez más globales“. Esa es la visión de María Contreras Sweet, la responsable de la Administración de Pequeños Negocios (SBA), quien la semana pasada hizo una gira por varios estados para conmemorar la semana de pequeños negocios.

En su paso por Nueva York y en conversación con este diario, Contreras Sweet defendió el TPP o Transpacific Partnership, un controversial acuerdo comercial entre EE UU y 11 países más de la rivera del Pacífico incluyendo Chile, México, Perú, Japón y Singapur, entre otros. China, el gigante económico no participa.

Según la administradora del SBA, este acuerdo incluye por primera vez en un tratado comercial un capítulo centrado en los retos a los que hacen frente las pequeñas y medianas empresas. Y eso es algo que va a ayudar a  “quienes no tienen la capacidad de navegar el mercado global, no saben cómo resolver disputas, o proteger sus patentes por ello, estos acuerdos comerciales serán buenos para las empresas pequeñas”.

De acuerdo con las explicaciones del Gobierno, el TPP beneficia a estos negocios porque elimina las barreras arancelarias y de otra índole que encarecen sus productos, facilita procesos de aduanas, protege y refuerza la propiedad intelectual y promueve el comercio electrónico. Precisamente las fuertes protecciones a la propiedad intelectual que EE UU quiere imponer es una de las grandes críticas que tienen los socios en este acuerdo incluidos los países latinoamericanos.

El apoyo de las pequeñas empresas es importante ahora que el Congreso empieza el procedimiento para conceder el llamado fast track o autoridad plena al presidente, Barack Obama, para negociar acuerdos comerciales. Si se le concede esta autoridad la presidencia tendrá poder para cerrar acuerdos comerciales durante seis años sin que el Congreso interfiera en ello lo que convertiría al TPP en un hecho.  No está claro que Obama pueda disfrutar del fast track porque incluso dentro del partido demócrata hay mucha oposición a este acuerdo y sus normalmente aliados (entre ellos los sindicatos) denuncian que se está negociando en secreto, apenas se conoce cómo va a afectar al país pero se teme que cueste muchos empleos como ocurrió con otros pactos de este tipo (Nafta) en el pasado.

Para Contreras Sweet el problema es que la gente “está fijándose en acuerdos del pasado pero esta es la primera vez que tenemos un capítulo para pequeñas y medianas empresas y hemos aprendido de lo hecho en otros acuerdos anteriores”.

Para esta latina, miembro del Gobierno, no existe la opción de no cerrar el TPP. “Hemos estado en la Cumbre de las Américas y nos hemos encontrado con jefes de estado de 35 países y lo que oímos es que en los últimos años tienen 200 acuerdos comerciales con China. Y EE UU no era parte de ellos. El comercio con Asia y con China ya es un hecho, y cuando la gente dice que tenemos un estancamiento de salarios es porque China está dictando las reglas, China está diciendo donde están los salarios o cuáles son los estándares medioambientales. Si  somos nosotros los que estamos al frente de los acuerdos comerciales eso será positivo para nuestra nación”. Para Contreras Sweet no hay una alternativa realista en el comercio mundial. “Los acuerdos comerciales van a llegar estemos o no y lo importante es quién va a sentar las reglas y el nivel de compromiso, EE UU o China”.