Un padrote le exigía $2,000 diarios a jovencita de 13 años

El sueño de Selena de ser protegida se convirtió en pesadilla al ser explotada sexualmente
Un padrote le exigía $2,000 diarios a jovencita de 13 años
El condado de Los Ángeles cambió recientemente la forma en que responderá a los casos de prostitución que involucra a menores de edad. / Aurelia Ventura

inocencia robada-banner

A los 12 años de edad Selena perdió su virginidad con un hombre de 25 años que la rondaba. Un año después se enamoró de otro que le dijo que la amaba y que él se encargaría de cuidarla. Ese bello sueño se convirtió rápidamente en pesadilla cuando la obligó a venderse.
“La dulzura de ese amor se convirtió en una tiranía a penas me fui a vivir con él. Resulta que él tenía a otras cuatro muchachas como yo trabajando en el motel a donde me llevó a vivir. Inmediatamente me dijo que tenía que tener sexo con otros hombres y que mi cuota diaria era de dos mil dólares”, dijo Selena.
Para cumplir con los $2,000 diarios, a veces Selena dice que tenía que tener relaciones sexuales con unos 10 hombres.
“Dependiendo de lo que el cliente quería así se cobra. Por ejemplo, yo podía pasar la noche con dos hombres y cumplir la meta de dos mil dólares”, dijo.


Lee también de la serie:
Inocencia robada: A los 12 años ya vendía su cuerpo
Adolescentes que huyen de hogares son propensas a ser explotadas


El “padrote” (o pimp, en inglés) de Selena le había dado una tabla de precios. Por sexo oral eran $60, por sexo vaginal entre $100 a $150, y $200 por sexo anal. También tenía una tarifa de tiempo, media hora era $150 y por una hora cobraba $200.
“Todo dependía del tipo de cliente y qué deseaba… pero no era yo quien establecía los precios. Era él (padrote). Al terminar la noche, yo le daba todo el dinero a él (padrote)”, dijo Selena, quien jamás menciona el nombre de su explotador.
Ella aún le teme y tanto es su miedo que -como si fuera un personaje de un libro de magia- teme que al mencionar su nombre se materialice su presencia.
“Me controlaba hasta lo que comía. Me daba ensaladas y de vez en cuando pollo asado porque no me decía que no quería que engordara”, comentó.
En el cuarto al lado de Selena había una niña de tan sólo 11 años. Selena comenta que después de que se iban los clientes, la escuchaba llorar casi a diario.
“Yo no sé cómo ella había llegado a ese motel, nunca pude hablar realmente con ninguna de las otras muchachas que estábamos bajo el control de él. Pero sabiendo cómo era él, seguramente todas nos habíamos enamorado en algún momento de sus atenciones y nos habíamos quedado en esa vida por miedo”, dijo Selena.
Por dos años Selena tuvo relaciones sexuales por dinero. Ella dice que se trataba de convencer que estaba bien vender su cuerpo y que no tenía otra opción. El padrote la había convencido que si trataba de huir él mataría a su madre o a alguno de sus tres hermanos.
El 24 de diciembre del año pasado, Selena vio un anuncio de Children of the Night en una de las páginas de un periódico local a donde su padrote había puesto un anuncio publicitándola. Él mismo le llevó la publicación para que viera lo que él estaba haciendo por ella.
Cuando tuvo la oportunidad ella llamó a la línea telefónica de ayuda para menores explotados sexualmente y dio la dirección del motel. Agentes de la policía fueron a rescatarla. Desde entonces, Selena está viviendo en el albergue de Children of the Night, recibe ayuda psicológica y asiste a la escuela. Ella quiere terminar la secundaria e ir a la universidad. Su meta es convertirse en trabajadora social y ayudar a otras niñas que como ella cayeron en la explotación sexual.

Angustia desde la línea telefónica de ayuda

Cada día, Tania Forrero  contesta el teléfono de la línea gratuita de  ayuda a niños explotados sexualmente de Children of the Night con la esperanza de poder ayudar a por lo menos una persona más. Y con la esperanza de que Rosa –se ha cambiado el nombre para proteger su identidad- vuelva a llamar.
Hace unos meses, una de las niñas que estaba en el albergue de Children of the Night, salió a una cita médica y ya no regreso. Rosa era VIH positiva y requería servicios médicos constantemente.
“Al poco tiempo de que Rose se fue, recibí una llamada de ella en la que me decía que había regresado con su padrote (pimp), pero que estaba arrepentida. Me dijo que ella quería regresar al albergue”, dijo Tania.
Rose alcanzó a decirle que el padrote la había llevado a un motel y que la estaba obligando a prostituirse antes de que la llamada se cortara.
“En el momento en que me iba a decir la dirección a donde estaba, para poder llamar a la Policía y rescatarla nuevamente, escuché que alguien entró a la habitación y le comenzó a gritar. La llamada se cortó… sentía angustia por ella”, dijo Tania.
La muchacha ya no llamó de regreso y no ha intentado llamar desde entonces. Tania teme que el padrote la tenga vigilada todo el tiempo o que su situación sea aún peor.
“Ella necesitaba atención médica. Dudo que el padrote la lleve al doctor o que le dé la medicina que necesita. Para ese tipo de delincuente, las muchachas son desechables… no sé si ella sobrevivió esa noche que llamó. No sé si aún está viva y lo peor es que es posible que nunca me entere qué sucedió con ella”, agregó.