Las consideraciones políticas

Estas deportaciones que separan los padres y las madres de sus hijos y cónyuges son productos de una ley descompuesta, rota y injusta de migración

Cuando entré en el santuario en 2009, luchaba para poder permanecer en este pais con mi hijo, un ciudadano norteamericano. Familias en la misma situación como la mía se habían juntado en 2002 para formar la organización “La Familia Latina Unida”. Para adelantar la lucha para poder quedar con nuestros hijos, se requería trabajar fuerte, todo el día y todos los días. Cuando salí del santuario en 2007 en un intento de llevar mi caso al Congreso, fue arrestada y deportada. Pero la lucha no se detuvo. Finalmente el presidente Obama concedió las órdenes ejecutivas que, una vez que se desenreden de las cortes, permitirán que millones de madres y padres como yo permanecer en los Estados Unidos con nuestros hijos. Pero de los que ya fueron deportados y separados de sus familias, ¿Qué?

Cuando me deportaron a México, encontré miles de niños, ciudadanos de los Estados Unidos, que estaban viviendo con una madre o un padre que había sido deportado. Encontré miles de madres y padres que habían sido deportados y separados de sus hijos y cónyuges.

Entiendo perfectamente bien que fue la solidaridad de la comunidad latina entera que finalmente convenció al presidente Obama para que concediera sus órdenes ejecutivas. También entiendo las consideraciones políticas. El voto latino cada vez mayor se expresaba en forma sólida en contra de las deportaciones y la separación de familias. Recientemente Hillary Clinton compartió una de sus primeras declaraciones para definir sus posiciones. Se declaró dispuesta a dejar seguir en vigor las órdenes ejecutivas de Obama y hasta expandirlas, mientras que lucharía a favor de una reforma migratoria con un sendero hacia la ciudadanía para los 11 millones de indocumentados. Al emitir tal declaración, Clinton demarcó una línea clara entre sí misma y todos los candidatos republicanos para la presidencia, como puede ver la comunidad latina entera.

Una de las expansiones de las órdenes ejecutivas que Clinton mencionó seria permitir que los padres y las madres de niños ciudadanos, una vez deportados/as, regresar para estar con sus hijos. Algunas de estas personas están prohibidos regresar a los Estados Unidos porque por ejemplo, fueron detenidas en la frontera como pasajeros en un vehículo cuyo chofer utilizaba una identificación estadounidense falsa.

Estas deportaciones que separan los padres y las madres de sus hijos y cónyuges son productos de una ley descompuesta, rota y injusta de migración. A estos niños no se les debe privar del derecho de tener una vida con sus mamás y papás.

Además tan pronto que se deporta a alguien de los Estados Unidos, esta persona se convierte en el blanco de chantaje y plagio, pues las organizaciones de la hampa creen que sus parientes en los Estados Unidos tendrán el dinero para pagar el rescate.

La semana pasada me encontraba en la frontera de California con un grupo de madres e hijos cuando unos cinco hombres se presentaron a las autoridades para pedir ser reunificados con sus familias. Sus peticiones fueron negadas, todas. Todavía suena en mis oídos el grito de dolor de los niños y de las madres por razón de la negativa de concederles el amparo a los hombres.

La solidaridad que recibimos de parte de la comunidad latina nos ganó una tremenda victoria. El Presidente Obama concedió tanto como el consideraba políticamente necesario. Pero no podemos quedar contentos con eso. La reclamación para la reunificación de las familias debe seguir adelante. Debe incluir, también, amparo para los padres y las madres deportados/as de los soñadores que no fueron incluidos en las órdenes originales. Actualmente las autoridades fronterizas aplican una política muy inconsecuente y caprichosa en la frontera, que se deja al juicio a cualquier oficial a quien le toca manejar un caso específico. Estoy aquí con mi hijo porque me tocó entrevistar un oficial muy sensato y además contaba con mucho apoyo. A los hijos de los cinco padres no les tocó tanta suerte. A lo mejor el oficial que los entrevisó se andaba de mal humor en aquel día. Los niños merecen un trato mejor. Estos niños no deben tener esperar para otro presidente cuando este presidente goza del poder de unificar sus familias.

Para los niños, esto no es una cuestión de “consideraciones políticas”.