De los Bandidos a los Vagos: Las bandas de motoristas más peligrosas de EEUU

De los Bandidos a los Vagos: Las bandas de motoristas más peligrosas de EEUU

Desde los Bandidos a los Vagos, pasando por los Forajidos o los Mongoles, las bandas de motoristas más peligrosas de Estados Unidos se caracterizan por el cuero, los tatuajes, el olor a gasolina y, sobre todo, por la violencia y el tráfico internacional de drogas.
El Departamento de Justicia así lo explica en un documento que desvela el comportamiento de pandillas de motoristas como las que se enfrentaron el domingo en la localidad texana de Waco, a las que considera “organizaciones criminales altamente estructuradas” sin reparos en cometer crímenes violentos, traficar con armas o drogas.
Los miembros de estas bandas tienen en común el gusto por la violencia, como la desatada el domingo en Waco, donde nueve personas murieron, 18 resultaron heridas y otras 170 fueron detenidas, acusadas de estar relacionadas con el crimen organizado.
El intercambio de disparos que tuvo lugar en un restaurante, se produjo entre los miembros de cinco bandas rivales y, aunque la Policía local prefiere no divulgar los nombres para evitar “darles publicidad”, medios locales mencionan a los Cosacos y los Bandidos.
waco
Esta última banda, una de las dos más grandes del país, cuenta entre sus miembros a entre 2,000 y 2,500 personas y se encuentra en la clasificación de bandas más peligrosas del Departamento de Justicia, que cifra en 300 el número total de bandas de estas características en los Estados Unidos.
Los Bandidos extienden su poder a 14 países y la Justicia estadounidense considera a esta banda como una “creciente amenaza criminal”, con aproximadamente 900 miembros en 93 células y envuelta en tráfico de cocaína, marihuana y metanfetaminas, droga que también produce, según el Departamento de Justicia.
La otra banda implicada en el tiroteo, los Cosacos, un banda mucho menor, están amenazando no obstante el liderazgo de los Bandidos en Texas. Se identifican con los colores negro y dorado, y comparan sus motocicletas con los caballos que montaban los cosacos rusos hace 400 años, según los medios locales.
Otra de las organizaciones más peligrosas de Estados Unidos es la banda de los Pistones Negros, que ha hecho del cruce de estas dos piezas de motor su símbolo y con él han llenado clubs de motoristas en Canadá, Estados Unidos y Europa.
Los Pistones están apadrinados por Los Forajidos, que les ayudaron a establecerse en este país en 2002 y que utilizan a los Pistones como tapadera para el tráfico de drogas y como escuela de reclutamiento de la que obtener nuevos miembros.
Los Forajidos, que cuentan con más de 1,700 miembros en 12 países y Estados Unidos, es la banda predominante en la región de los Grandes Lagos de EEUU y Canadá, y la Justicia estadounidense los considera responsables de secuestros, asesinatos, extorsiones y diferentes actividades de fraude, así como de lavado de dinero.
Los Ángeles del Infierno, con presencia en 27 países, es la banda rival de los Forajidos y destaca por el tráfico de marihuana y metanfetaminas, cocaína, hachís, heroína, LSD, el éxtasis, fenciclidina (PCP) y desviados farmacéuticos, según el Departamento de Justicia.
En la década de 1980, otra banda, los Mongoles, arrebataron a los Ángeles del Infierno el control del Sur de California y ahora siguen luchando contra ellos, al lado de los Bandidos, los Forajidos y otras dos bandas, también consideradas entre las más peligrosas por el Gobierno, los Hijos del Silencio y los Paganos.
Los miembros de Los Mongoles suelen ser hombres de origen hispano que viven en la zona de los Ángeles y que, en muchos casos, son antiguos miembros de bandas criminales con una larga historia en el uso de la violencia, según el Departamento de Justicia.
La última banda que menciona este Departamento en su clasificación de bandas más peligrosas es la de Los Vagos, con cientos de miembros en México y Estados Unidos, acusada de tráfico de drogas, asesinatos, asaltos, extorsiones e intimidación.
El tiroteo entre bandas rivales en Texas ha puesto bajo el foco de la opinión pública a estas organizaciones criminales, que tras la fachada de una sana afición por el mundo del motor, esconden asesinatos, extorsiones y tráfico de drogas.