Ya deja de disculparte

Las mujeres piden perdón más veces que los hombres, incluso cuando no necesitan hacerlo
Ya deja de disculparte

“Perdón, ¿puedo preguntarle algo?”, “Lo siento, tengo que mover su carrito para pasar”. “Disculpa que te moleste, pero realmente necesito hablarte”.

¿Contaste alguna vez cuántas veces por día te disculpas y pides perdón?

El viejo estereotipo de que las mujeres nos disculpamos más que los hombres no sólo es cierto, sino que fue comprobado por un estudio realizado por el Departamento de psicología de la Universidad de Waterloo, Canadá.

La investigación de la doctora Karina Schumann y Martin Ross encontró que las mujeres se disculpaban más que los hombres y confesaban más ofensas. Esto  llevó a los académicos a conducir un segundo estudio en el que los encuestados debían evaluar distintos tipos de ofensas, tanto reales, como imaginarias. Los investigadores hallaron que para los hombres ciertos comportamientos eran menos ofensivos que para las mujeres. Al no considerarlas ofensas importantes, tampoco sentían la necesidad de pedir perdón.

¿Perdón por qué?

Cuando el año pasado, una conocida compañía de champús lanzó su famoso comercial Sorry Not Sorry (Perdón pero no perdón) mostrando cuánto se disculpan las mujeres, muchas damas decidieron cambiar su comportamiento.

Pero aun son muchas las que siguen disculpándose a cada paso, sin siquiera darse cuenta. Para ellas, compilamos una lista de las situaciones más comunes en  las que tendemos a pedir perdón, sin tener necesidad.

  1. “Disculpe que la casa es un desorden, es que no esperaba visitas”. La tradición de pedir perdón por todo se remonta a nuestras abuelas, que siempre recibían a la visita con la misma disculpa, aunque se hubiesen pasado el día lavando los pisos y la casa estuviese impecable.
  2. “Perdóname que no escuché el teléfono o no vi tu mensaje”. El poder llevar el celular a todos lados no implica que tengamos que responder a cada llamado o texto de inmediato.
  3. “Disculpa, no me di cuenta de que me ibas a volver a interrumpir”. Nos disculpamos incluso con aquellas personas que tienen la costumbre de hablar por encima de los demás.
  4. “Me van a tener que disculpar, pero no coincido con lo que están diciendo”. Pedimos perdón sencillamente porque disentimos con lo que dicen otros, incluso cuando creemos tener la razón.

 No tienes que disculparte

Ser educada y amable con el prójimo, no implica que a cada rato te tengas que disculpar. La próxima vez que sientas la urgencia de hacerlo, recuerda que hay cosas por las cuales no tienes que avergonzarte, y mucho menos disculparte.

No pidas perdón:

  • Por decir tu verdad, expresar tus sentimientos o defender tus convicciones, aun cuando estén en desacuerdo con las opiniones del resto de quienes te rodean. No te disculpes por hacer preguntas, o por decir que no.
  • Por seguir tus instintos, o por cambiar de idea si crees que te equivocaste, o simplemente porque es tu prerrogativa el probar diferentes opciones.
  • Por ser sensible o demasiado apasionada. Nunca te disculpes por llorar en público cuando las lágrimas no se pueden aguantar. No te disculpes por pedir lo que necesitas.
  • Por querer estar sola o preferir quedarte en casa a salir con tu familia o amigos.
  • Por tu orientación sexual y por exigir que te respeten tal y cómo eres. No te disculpes por tu pasado, tus deseos, tus gustos y preferencias.
  • Por comerte la última porción de pizza o brownie que quedó en el plato.