CARECEN: Por 32 años, un puerto seguro para los inmigrantes

Cambia la vida de miles a quienes ha ayudado con sus trámites migratorios pero también los ha educado y organizado para tener una participación más activa en la comunidad
CARECEN: Por 32 años, un puerto seguro para los inmigrantes
Empleados de CARECEN. Izq. a der. Rocio Velez, Martha Arevalo, Elda Martinez, Dan Sharp y Angela Sambrano

Si hay algo de lo que Martha Arévalo, directora del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN) está segura, es que esta organización ha sido un puerto seguro para los inmigrantes durante los 32 años de su existencia.

“No sólo los ayudamos en sus procesos legales migratorios, sino los organizamos y educamos para que se conviertan en votantes informados y activos”, dice Arévalo.

En estos 32 años, CARECEN ha tenido muchas victorias a nivel de políticas públicas. “Lo más importante es que hemos creado un espacio donde la gente se siente segura y sabe que si tienen un problema personal o en su comunidad, aquí los vamos apoyar; y si no podemos, los vamos a referir (a donde los puedan ayudar). Aquí les vamos a decir la verdad, si califican para un alivio migratorio o no, no los vamos a engañar o hacer fraude, porque somos un equipo que aboga por ellos”, sostiene la líder.

Construida por los refugiados
En 1983, CARECEN fue creada por los refugiados de la guerra de El Salvador que en un inicio formaron un comité de trabajo para apoyarse, recuerda Arévalo.

Y cuenta que se establecieron en el área de Pico Union-West porque el lugar siempre ha sido un lugar en Los Ángeles a donde llegan los inmigrantes de todos los países, como un puerto de entrada.

Los propósitos para su creación, eran muy claros: apoyar a los miles de refugiados que como la familia de Arévalo que llegó en 1981, huían de la represión política y querían parar la intervención del gobierno de Estados Unidos en su país.

“Eso pasa ahora mismo, mucha gente ahora se viene por la violencia que ha provocado la guerra contra las drogas de Estados Unidos. Centroamérica se ha convertido en una ruta principal del narcotráfico y ha exportado el problema de las pandillas”, dice Arévalo.

Parte del apoyo que CARECEN daba en sus inicios era asistencia legal, pero también distribuía comida, ropa y hasta refugio a través de muchas iglesias que se convirtieron en santuarios.

“En esa época llegó gente muy sofisticada políticamente que estaba lista para organizar y educar a la comunidad norteamericana sobre lo que pasaba en su país. Al formarse CARECEN, surge como una organización líder y clave en esos esfuerzos”, recuerda Arévalo.

Comienza como una organización muy pequeña, con muchos voluntarios; y sólo a unas cuantas personas se les pagaban. El primer director fue Linton Joaquin, un abogado estadounidense especializado en migración, quien actualmente es miembro de la mesa directiva de CARECEN.

Momentos Claves
Los años 90 marcaron un momento clave en la vida de CARECEN con los acuerdos de paz que pusieron fin a 12 años de guerra civil en El Salvador y las protestas en Los Ángeles de 1992.

“Durante las protestas, fue la primera vez que la nación se dio cuenta que había muchos inmigrantes latinos en Los Ángeles, y que como los afroamericanos, también sufrían por la violencia policial, y no era un problema exclusivo del sur de la ciudad”, dice la líder de CARECEN.

Lo que pasó con los Acuerdos de Paz es que se creía que cuando terminara la guerra en El Salvador todos iban a regresar. “Pero no hubo ese éxodo que se esperaba porque las familias echaron raíces. Muchos obtuvieron asilo político, también el gobierno garantizó lo que en inglés se conoce como ‘deferred enforced departure’, el aplazamiento de las deportaciones a ciertos salvadoreños y les dio un permiso de trabajo. Esto vino a ser un antecedente del DACA. Unos ya habían aprovechado la amnistía de los 80’s, y luego se creó el TPS, y el programa Nacara que dio residencia a muchos salvadoreños”, recuerda Arévalo.

Así que ante todos estos acontecimientos, en 1993, CARECEN cambió su nombre a Centro de Recursos para Refugiados, para mandar un mensaje como una organización más permanente que se abre a todos los inmigrantes latinos, no sólo a los centroamericanos. “Comenzamos entonces a trabajar no sólo en asuntos legales de asilo político relacionados con la guerra sino en la reforma del sistema educativo, en la educación de los votantes, de los jóvenes, y en problemas más generales y amplios”, comenta.

Un episodio muy importante en la vida de CARECEN fue cuando recibieron una beca por un millón de dólares para comprar su edificio. “De ahí tuvimos que recaudar fondos por cinco millones de dólares para rehabilitar un edificio de cuatro pisos. Al tener nuestra casa nos convertimos en una organización más sólida”, expone.

Para Arévalo, en la actualidad, CARECEN pasa por una nueva transición. “Tenemos más de 50 empleados, acabamos de abrir una oficina en el Valle de San Fernando. Y esto porque con los programas como DAPA y DACA nuestra comunidad pasa por una transición de inmigrantes a ser el futuro de este país en cuanto al poder político y económico”, sostiene.

Lo que hace diferente a CARECEN:
“Que somos una organización formada y liderada por personas afectadas. Y somos un híbrido de dos tipos de organización, ofrecemos servicios a la comunidad y trabajamos en políticas públicas que solucionen a largo plazo las necesidades y problemas del inmigrante” .

Los retos de CARECEN:
Recaudar fondos y empujar políticas públicas que ayuden a la comunidad inmigrante. Agregar este año 1,000 miembros al nuevo programa de membresía.

CARECEN le cambia la vida
Susuki Figueroa, una inmigrante mexicana se sentía deprimida cuando en el centro para padres de la escuela donde asistía su hija, conoció a Raúl Borbón de CARECEN quien la invitó a participar en los talleres para padres que ofrece la organización. “Me cambiaron la vida porque me ayudaron a descubrir mi potencial, a valorarme, a despertar, a darme cuenta que todo depende de mí, y qué es lo que quiero cambiar de mi vida”, dice.

Más aún, a través de los talleres para padres, aprendió a conocer las necesidades de la comunidad, el sistema escolar y ayudar a otros. “Me convertí en una promotora comunitaria gracias a CARECEN”, dice.

Ayudaron además a su esposo a solicitar su residencia. “Él había visto un notario que no hizo bien su trabajo y tuvo que esperar mucho tiempo en México para venir a Estados Unidos. Por eso me gustaría que más gente supiera de CARECEN, yo vivía a tres cuadras y no sabía que existían y todo lo que podían ayudar”, revela.

La ayudan con su visa U
A María Aguilar, una sobreviviente de violencia doméstica y trabajadora de la limpieza, CARECEN la ayudó a obtener una visa U que da residencia a víctimas de crímenes. “Ellos me pusieron en contacto con el Consulado de México, que pagó mis servicios de abogado porque yo no tenía dinero, ni donde vivir. Conseguí mi visa U y ahora estoy arreglando la residencia”, cuenta.

Más que nada, considera, lo que CARECEN hizo, fue asegurarle su futuro a ella y su hija ahora de 23 años que estudia para enfermera registrada.

Carecen se localiza en:
2845 W 7th St, Los Ángeles, 90005
213-385-77800