¿Aceptaría Monseñor Romero su beatificación?

Gran parte del pueblo salvadoreño ve a Monseñor Romero como un símbolo heroico, valiente, honesto, que sigue dando fe y esperanza
¿Aceptaría Monseñor Romero su beatificación?
Salvadoreñas observan una pintura del arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero.

Si estuviera vivo,  Monseñor Romero rechazaría su beatificación para enviar un mensaje al gobierno que todavía sigue ignorando las necesidades de su pueblo y que no ha hecho lo suficiente para protegerlo de las pandillas y instituciones gubernamentales corruptas.

Claro, sabemos que la beatificación y asignación de santo, la persona tiene que haber fallecido. Lo que debe contar es mantener vivo el mensaje de nuestros mártires y poner en práctica su enseñanzas. Especialmente las de Monseñor Romero – quien practicaba lo que predicaba. Y eso es muy raro entre las personas y los políticos en especial.

Monseñor Romero no murió en vano. Él, como otros grandes líderes de la talla de Gandhi y Martin Luther King,  sabía por su propia experiencia y extraordinaria sabiduría que la violencia no es la major va para solucionar problemas. Irónicamente, estos tres líderes murieron víctimas de la violencia.

Monseñor  Romero fue víctima de una violencia que el mismo haba tratado de evitar. Desde temprana edad ya era talentoso, sensible y tenía una inclinación hacia la religión y academia.

Por muchos años, Romero atendió las necesidades de las familias adineradas. Aun no conocía la cruel realidad en su propio país ni las injusticias que ocurrian a diario en El Salvador. Él venía de una familia de clase media.

Tenemos que aprender de Monseñor Romero, que tuvo que regresar a su pueblo y vivir entre su propia gente trabajadora y humilde para ver y entender la cruda realidad de la pobreza e injusticias.

Desgraciadamente, ahora la tierra de El Salvador sigue absorbiendo la sangre tibia de tantos asesinatos. El país es considerado unos de los más violentos en todo el mundo. La mayor parte de las víctimas son civiles que viven en áreas pobres o marginadas. Son los invisibles. A los que el gobierno ignora.

Monsenor Romero trató de evitar que la guerra estallara en El Salvador.Él no era un arzobispo comunista, pero tuvo que aguantar estas difamaciones de la propia Iglesia Católica y de sus enemigos.

Gran parte del pueblo salvadoreño ve a Monseñor Romero como un símbolo heroico, valiente, honesto,  que sigue dando fe y esperanza.

Pero no permitamos que se utilize su imagen para fines politicos y lucrativos. Debemos poner en práctica sus enseñanzas.

Él vivía en humildad y con honestidad. No creía en el enriquecimiento propio. Los políticos deberían seguir su ejemplo y no vivir en opulencia. Deberían exigirle a los criminales que no maten a sus propios hermanos y hermanas salvadoreños.

La pregunta debe ser – ¿qué estuviera haciendo Monseñor Romero si estuviera vivo para denunciar la continua violencia de las pandillas/maras que extorsionan y les cobra ‘renta’ a la gente pobre?

Pero más importante, ¿qué está hacienda el gobierno para proteger a sus propio pueblo, para contrarrestar esta violencia?

¿Estarán de vacaciones en la playa o estarán luchando en proteger a su propio pueblo que los eligió?