Editorial: Una historia que se repite

Lamentablemente lo ocurrido en Santa Barbara es demasiado común
Editorial: Una historia que se repite
De convertirse en ley, la propuesta SB350 del senador Kevin de León, se ordenaría reducir el consumo de petróleo en un 50% para 2030.

Un derrame de petróleo ocurrido en 1969 en las costas de Santa Barbara, California, fue uno de los hechos que condujo al actual movimiento ecológico estadounidense. Hoy, 46 años más tarde, otro derrame petrolero está manchando las mismas costas, destruyendo una rica vida marina, con el potencial de afectar la importante industria turística de la región. Hay una lección que no se ha aprendido.

Una ruptura en el oleoducto de la empresa Plains All American Pipeline, que había sido revisado hace dos semanas, vuelve a poner sobre el tapete el peligro siempre presente de derrames en la industria petrolera y la dependencia energética de nuestro país de recursos que contribuyen a la contaminación global y al cambio de clima.

Lamentablemente lo ocurrido en Santa Barbara es demasiado común. Un estudio federal estimó que desde 1986 hubieron 8,000 rupturas serias de tuberías, causando más de 2,300 heridos y daños por valor de 7,000 millones de dólares. Se calcula que el 35% de estos incidentes fueron se produjeron por corrosión u otras fallas estructurales espontáneas.

Este tipo de ruptura es uno de los motivos para la fuerte oposición a construir una porción del Oleoducto Keystone, que traería un petróleo del tipo más sucio desde Canadá hasta el Golfo de México. La experiencia recuerda los peligros del derrame y la falta de responsabilidad de la industria en estos casos.

Por ejemplo, una empresa de Louisiana está hoy perforando a tres millas de la plataforma Macondo que estalló en 2010, para explotar la misma reserva profunda de gas y petróleo. También en el Golfo de México un plataforma petrolera de Taylor Energy Company lleva 10 años derramando petróleo, después de dañarse con un huracán, y según estimados federales, esto puede durar hasta 100 años. Es más, las misma autoridades sospechan que desde 2010 hay derrames en 25 pozos tapados por sedimentos.

El uso de recursos energéticos alternativos y renovables tienen ventajas múltiples para reducir la dependencia de productos carboníferos como el petróleo; sin embargo las prioridades del Congreso de mayoría republicana estan alineadas con la industria. A cada paso se torpedean allí las iniciativas sean de energía solar, eólicas y otras, como también se debilita a la Agencia de Protección al Medioambiente (EPA), a cargo de la regulación.

El derrame de Santa Barbara es revivir una historia que el cual estamos condenados a repetir sino se avanza con inteligencia, y más agresivamente, hacia fuentes más limpias de energía.