Editorial: Las Juntas de Supervisores

Es anacrónico mantener al día de hoy un sistema de representatividad creado, por ejemplo en Los Ángeles, en 1852
Editorial: Las Juntas de Supervisores
Esta acumulación de poder entre pocas autoridades electas, no refleja el perfil demográfico de sus representados.

La Junta de Supervisores de Los Ángeles es el gobierno condal más grande de la nación. Allí solamente cinco personas representan a más de 10 millones de habitantes y administran un presupuesto superior a los 26 mil millones de dólares. Esto significa que hay mucho poder en pocas manos y, para colmo de males, los supervisores están lejos de representar la demografía de Los Ángeles, en donde casi la mitad de la población es latina.

Esta acumulación de poder entre pocas autoridades electas, que no reflejan el perfil demográfico de sus representados, es un problema que también existe en otros condados del sur de California como San Bernardino, Riverside, Orange y San Diego. Entre los 25 supervisores que suman en total, solo dos son latinos a pesar de que en San Bernardino y Riverside la mitad de la población sea latina, mientras que en San Diego y Orange un tercio es hispana.

En numerosas oportunidades se intentó sin éxito ampliar el número de integrantes de la junta en Los Ángeles, hay que recordar que el distrito de mayoría latina que hoy representa la supervisora Hilda Solís fue el resultado de una demanda bajo la Ley de Derechos del Votante. Ahora que las autoridades federales no parecen interesarse por resolver la injusticia pendiente, surgió en Sacramento una medida para corregir esta situación.

La Enmienda Constitucional del Senado 8, presentada por el senador Tony Mendoza (D-Artesia), exige que los condados con más de dos millones de habitantes, según el censo 2020, agreguen dos asientos más a sus juntas de supervisores. La medida, en respuesta a la crítica de aumentar los gastos condales, mantiene el financiamiento al nivel previo de la ampliación. Las posibilidades de éxito no son fáciles. La enmienda debe ser aprobada por dos tercios de la legislatura y luego por una mayoría de californianos en la próxima elección estatal en 2016.

Las juntas de supervisores tienen un gran poder al estar a cargo de dirigir y supervisar la mayoría de los servicios estatales para los residentes del condado en numerosas áreas que impactan directamente a la gente como salud y seguridad pública, entre muchos otros.

Es anacrónico mantener al día de hoy un sistema de representatividad creado, por ejemplo en Los Ángeles, en 1852. Es fundamental poner al día una importantísima junta de gobierno para acercar los funcionario electos a sus representados y para permitir una mayor presencia de los electores en ella. Esa es la democracia.