Placita Olvera quiere reducir espacio a centro cultural

Ciudad aduce que organismo desaprovecha espacio y que director lo usa para asuntos personales
Placita Olvera quiere reducir espacio a centro cultural
Las instalaciones del Instituto Cultural Mexicano parecen mas una bodega que un centro cultural.

Poco antes de cumplir 25 años en la Placita Olvera, el Instituto Cultural Mexicano recibió un aviso del Ayuntamiento de Los Ángeles que le pide desalojar el primer piso del edificio Biscailuz.
Los directivos de la organización sin fines de lucro consideran esta acción como una táctica para echarlos por completo del sitio donde nació la ciudad de Los Ángeles.
Al organismo, que se quedó a cargo del inmueble tras la salida del Consulado de México, le han dado un plazo de 60 días que vencería el 1 de julio para desocupar el espacio. A lo largo de los años, el Instituto ha ido cediendo espacios del histórico edificio a grupos comunitarios. Si acata el aviso, sólo operaría en el sótano.

En los últimos tres años han realizado numerosos conciertos, bailes folklóricos, talleres de arte mexicano y conferencias.
La agencia municipal que administra la Placita, la Autoridad del Monumento Histórico El Pueblo de Los Ángeles, asegura que el organismo ha desaprovechado por años un valioso espacio y precisó que sostiene conversaciones con el Servicio Forestal para que éste abra una oficina ahí.
“De la noche a la mañana nos dan una orden de desalojo”, reclamó Armando Vázquez-Ramos, presidente de la junta directiva del Instituto. “Es una bofetada”, agregó.
En una carta dirigida al alcalde Eric Garcetti, el instituto afirma ser un “inquilino muy productivo”, dirigiendo decenas de eventos, actividades y servicios comunitarios, y pide cancelar el desalojo.
“Es la última afrenta para minimizar la presencia de la cultura mexicana en el ombligo de la ciudad”, expresó su director ejecutivo José Antonio Aguirre.
Pero Chris Espinosa, gerente general de El Pueblo, indicó que el área que le corresponde al organismo suele estar abierta al público sólo unas horas por semana y aseguró que la mayor parte del primer piso es utilizada como bodega y taller artístico de Aguilar.
“Esto debe ser abierto y usado por el público”, dijo Espinosa en un recorrido en el interior del edificio.
Aguirre, quien tomó las riendas del organismo en 2013, explicó que se trata de dos proyectos de arte para el transporte público de Denver y el Valle de San Gabriel que se notificaron al municipio.
En el segmento que reclama El Pueblo hay pinturas y diversos trabajos artísticos, cajas, un escritorio y un taller. En la parte posterior está la oficina principal del organismo, que comparte con un escritorio que atiende una organización de exbraceros. En el sótano hay una galería de arte y una bodega.
Como otras organizaciones, el Instituto paga al municipio una renta simbólica de un dólar al año.
La idea de traer al Servicio Forestal a la Placita, indicó Espinosa, es promoverla como un importante sitio histórico en el oeste del país. “Ellos crearán una iniciativa para preservar áreas de importancia histórica”, expresó.
El Servicio Forestal no comentó sobre sus planes en la Placita.
El Pueblo y el Instituto se enfrascaron en un pleito desde la administración anterior, cuando se retiró su nombre justificando que pintarían la fachada del edificio Biscailuz, pero a la fecha no lo han vuelto a colocar.
“Ha sido algo preparado para desaparecer el instituto”, dijo Vázquez-Ramos.
Este jueves la Comisión de El Pueblo votará sobre el espacio otorgado al instituto.