Surge nueva amenaza para el voto latino

La Corte Suprema revisará caso que busca crear distritos legislativos con base en el número de electores

La Suprema Corte escuchará un caso que daría luz verde a los estados para crear distritos legislativos no con base en el total de población sino en el número de electores, lo cual significaría un fuerte golpe al voto latino, aún en desarrollo como una fuerza política en el país.
El máximo tribunal de la nación anunció este martes que revisará la apelación en el caso de Evenwel v. Abbott que ha sido una larga disputa política y legal entre el estado de Texas y grupos de defensa del derecho al voto.
Esta demanda cuestiona la práctica de Texas de contabilizar a los no ciudadanos en su plan de redistribución de distritos electorales, la cual también ha sido utilizada durante mucho tiempo por otros estados.

La demanda fue presentada por dos votantes que impugan la constitucionalidad de los mapas de los distritos senatoriales de Texas, argumentando que éstos violan el principio de “una persona, un voto” establecido anteriormente por la Suprema Corte. Los votantes Sue Evenwel y Edward Pfenninger están apoyados por el grupo conservador Proyecto para la Representación Justa con base en Austin.

Evenwel y Pfenninger basan su argumento en la supuesta disparidad entre el número de votantes elegibles en áreas urbanas y rurales. Por ejemplo, resalta la demanda, Evenwel proviene de un distrito mayormente rural con cerca de 584,000 votantes, mientras que un distrito urbano adyacente, tiene solo 372,000. La diferencia, según los demandantes, significa que los distritos urbanos tienen mayor influencia política.

Si esta demanda tiene éxito, las consecuencias podrían ser enormes en estados con gran población latina, especialmente en Texas, al impulsar el poder político de áreas que tienen pocos habitantes que no son ciudadanos. Por ejemplo, en Dallas y Houston cerca de un 50% de la población adulta latina no son ciudadanos estadounidenses.
Exigir que los distritos se configuren con base en los ciudadanos, haría más difícil crear distritos de mayoría hispana compactos bajo la Ley de Derechos Electorales. En cambio, los distritos de mayoría hispana se volverían más rebuscados y ​​por lo tanto más fácilmente impugnados como ilegales.
Tal vez lo más importante, también podría dar lugar a un menor número de distritos de mayoría hispana en absoluto. Y cada distrito hispano tendría muchas personas más reales, contando los no ciudadanos, que los distritos no hispanos, diluyendo así el nivel de representación que los hispanos reciben.
El caso se produce en un momento en el que la población hispana de Texas está amenazando, a largo plazo, con cambiar la política del estado, considerado como un bastión republicano. Durante más de una década, los blancos han conformado menos del 50% de la población de Texas. Y por 2044, los hispanos serán la mayoría, según los últimos datos.
Los cambios demográficos han provocado peleas por el poder político. En este caso, Texas se encuentra a la defensiva contra un sistema que aumenta la influencia de la minoría. Pero en otros casos recientes, sobre todo, los litigios en curso de redistribución de distritos del estado, y su ley de identificación de votantes, han estado en el lado opuesto.
En ambos casos, los tribunales han encontrado que la administración republicana del estado deliberadamente discriminaba contra las minorías.