Editorial: FIFA necesita transparencia

El control de este deporte le permitió a FIFA crear un universo paralelo donde reinaba omnipotente
Editorial: FIFA necesita transparencia
Un grupo de periodistas se dan cita afuera de las oficina de FIFA en Zúrich.

La corrupción dentro de la Federación Internacional del Futbol Asociado (FIFA) era un secreto a todas voces. Muchas veces se consideró que el inusual poder que le da a esa organización el dirigir del juego más popular del mundo le permitía un alto grado de impunidad. Eso hasta ahora. Debió ser la justicia estadounidense la que le puso el cascabel al gato.

El control de este deporte le permitió a FIFA crear un universo paralelo donde reinaba omnipotente. Por ejemplo, le permitió a exigir a los gobiernos del mundo a no entrometerse con sus organizaciones locales, ni llevar las diferencias ante los jueces, so pena de ser desafiliadas  de la organización. Así el mandatario de turno debía de explicar a su pueblo porque era excluido de mundiales y competencias internacionales.

 Por eso sorprendió la presentación de 46 cargos contra altos directivos del futbol internacional entre los que se destacan Jeffrey Webb y Jack Warner de CONCACAF y Nicolás Leoz de la CONMEBOL. La descripción en la demanda de la manera de operar de los acusados, la organización que manejan y las empresas e individuos involucrados en la comercialización del futbol se asemeja más a la mafia que a un entidad deportiva.

Desde hace años que en el mundo del futbol se habla del accionar corrupto en la venta de derechos televisivos de torneos como la compra de votos en la selección de sedes para los mundiales. La última designación de Rusia para 2018 y Qatar en 2022 pareció descarada, una impresión que se acrecentó a medida que se conocieron detalles.

El Departamento de Justicia dice que este es el comienzo de la investigación, dejando abierta la posibilidad de que la pesquisa pueda llegar hasta su presidente Sepp Blatter. Es muy difícil creer que todas estas irregularidades podrían haber ocurrido sin su conocimiento o el de su predecesor Joao Havelange. La demanda habla de dos generaciones de corrupción en la entidad.

Lo justo y razonable es que Blatter renuncie a su cargo, sin embargo está más aferrado que nunca. Nadie cuestiona que este viernes seguramente será reelecto a su quinto periodo, aunque habrá que ver si con esta investigación termina los cuatro años.

Los seguidores del futbol alrededor del mundo merecen una organización transparente en donde su dinero ayude a mejorar este deporte en vez de llenar el bolsillo de dirigentes corruptos. Esto comienza con una limpieza dentro de FIFA, comenzando con Blatter.