Peces gordos de la FIFA tras rejas

Peces gordos de la FIFA tras rejas
FBI catea oficinas de Concacaf.

No pudo ser de otra manera. Algunos dirigentes de la FIFA cayeron por su propio peso. La gordura que proviene del dinero mal habido, de la corrupción, del soborno, el clientelismo, la malversación de fondos y otras violaciones contra el Estado, normalmente termina con “enfermar” a las personas.

Aquellos que se atreven a violentar un Estado con un sistema jurídico transparente, a menudo –no siempre— terminan en la cárcel. Como dice nuestra gente latina: “En Estados Unidos, tarde o temprano, la justicia le caen a uno. Es mejor no violar sus leyes”.
Puedo haber sido otro país el que investigara y sancionara a los dirigentes que fueron arrestados por corrupción y otros delitos. Puedo haber sido Paraguay, tierra natal de Nicolás Leoz, ex-dirigente de la Confederación Sudamericana de Futbol (COMEBOL), como también pudo haber sido Trinidad y Tobago, país de donde proviene Jack Warner, ex mandamás de la Confederación de Fútbol de Norte, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF). Pudo haber sido Uruguay o Costa Rica oBrasil, países donde nacieron los otros dirigentes que fueron detenidos y apresados en Suiza.
Ninguno de estos países latinoamericanos tuvo la capacidad moral de investigar y sancionar los actos de corrupción de los peces gordos del futbol. Recordemos que la FIFA no es una Organización Internacional. Es decir, las leyes internacionales no tienen jurisdicción sobre los casos penales que ocurren dentro de esta organización. La FIFA y sus diversas federaciones alrededor del mundo tampoco son organismos dependientes del Estado donde prestan servicios.
Las diversas federaciones de futbol, incluyendo a su organismo rector (FIFA), son jurídicamente organizaciones sin ánimo de lucro. Es decir, las leyes nacionales de cualquier país tienen jurisdicción sobre los diversos problemas o situaciones que se gestan dentro de las federaciones de la FIFA.
Si nos damos cuenta, la mayoría de los dirigentes enjuiciados pertenecen a federaciones que trabajan dentro del área de la CONCACAF. Entonces, queda claro que estos dirigentes infringieron las leyes federales norteamericanas. Como Suiza tiene convenios de extradición, esta semana 14 dirigentes corruptos de la FIFA están en camino a las cortes norteamericanas para enfrentar los diversos cargos que se les ha imputado.
Todos ellos se sentían intocables y amos del futbol. Nadie los tocaba y nadie los controlaba. Se reían a carcajadas cuando los acusaban por corrupción o malversación de fondos.
Hoy, gracias a las leyes norteamericanas, estos delincuentes de cuello blanco ya no gozan de impunidad. Otros países deben seguir el ejemplo de Estados Unidos y poner a estos peces gordos de la FIFA tras las rejas.