Amnistía Internacional: Europa vende herramientas de tortura

El reporte de AI indica que empresas europeas participan en la venta de instrumentos que pueden usarse para torturar a personas
Amnistía Internacional: Europa vende herramientas de tortura
En varios países de Europa se venden instrumentos que pueden usarse para torturar.

Ciudad de México.– Varias compañías con sede en la Unión Europea siguen comerciando con equipos de seguridad que, según han documentado Amnistía Internacional y la Fundación de Investigación Omega, “pueden utilizarse para infringir torturas y malos tratos por parte de las fuerzas de seguridad”.

Las organizaciones han identificado “vacíos legales” en la normativa europea vigente que permiten que empresas de la UE intermedien en la venta de este material a países no pertenecientes a la Unión o la promoción de materiales prohibidos en ferias de armas y en internet.

Así se desprende del informe Grasping the nettle: Ending Europe’ s trade in execution and torture technology, que las ONG han publicado este jueves con motivo del debate que se celebrará en el Parlamento Europeo sobre las enmiendas propuestas al reglamento.

La alemana PKI o la francesa Magforce International son algunas de las empresas que se nombran en el estudio y que publicitan productos como dispositivos de electrochoque, esposas para pulgares, grilletes con pesos o dispositivos de inmovilización.

Porra de metal con púas publicitada por la feria Milipol, celebrada en París en 2013.
Porra de metal con púas publicitada por la feria Milipol, celebrada en París en 2013.

Como ejemplo, documentan el caso de Mariya Ahmed Didi, parlamentaria de las Maldivas, a la que la policía agredió brutalmente durante una concentración pacífica con un pulverizador de pimienta en el contexto de la represión desencadenada tras el derrocamiento del presidente Nasheed en 2013. “Me abrieron los párpados a la fuerza (…) y echaron pimienta directamente en el ojo, luego hicieron lo mismo con el otro”, cuenta a Amnistía Internacional.

A pesar de que el Gobierno británico se mostró “profundamente preocupado” por la situación de violencia en el país, investigaciones publicadas por el periódico The Guardian demostraron que una filial extranjera de la empresa británica Survitec Group realizó envíos de material antidisturbios por valor de 100 mil dólares a las Maldivas en esa misma época a pesar de las evidencias existentes sobre vulneración de derechos humanos. Entre el material exportado había granadas de aturdimiento, cartuchos de proyectiles y pulverizadores de pimienta.