Agentes del Alguacil de LA cambian versión de golpiza en la cárcel

Dos agentes del Sheriff llegan a un acuerdo con la Fiscalía Federal para declararse culpables de brutalidad policíaca y podrían testificar en contra de sus compañeros
Agentes del Alguacil de LA cambian versión de golpiza en la cárcel

Dos de los cinco agentes del Sheriff acusados de propinarle una golpiza a un hombre que visitaba a su hermano en la cárcel aceptaron haber mentido en las declaraciones oficiales sobre lo sucedido y ahora sus versiones podrían ser clave para enviar a prisión a sus excompañeros en el juicio que inicia el 16 de junio.
Noel Womack y Pantamitr Zunggeemoge reconocieron que no era necesario el uso de la fuerza con la que sometieron al visitante, ya que se encontraba esposado y no oponía resistencia, según publicaciones del diario Los Ángeles Times que tuvo acceso al acuerdo que hicieron los alguaciles con la Fiscalía Federal.
Los otros alguaciles que enfrentan cargos por brutalidad policíaca son Fernando Luviano, Sussie Ayala y Eric González, este último era el sargento a cargo de supervisar al grupo.
La víctima de esa golpiza fue Gabriel Carrillo, quien el 26 de febrero de 2011 visitaba a su hermano en la Carcel Central de Hombres, en el centro de Los Ángeles.
Ese día los custodios lo arrestaron por supuestamente tratar de contrabandear un teléfono celular, lo esposaron, lo trasladaron a un cuarto privado donde las cámaras de seguridad no funcionaban y le propinaron una golpiza que derivó en la rotura de dos huesos de la nariz y parálisis del ojo derecho.
Luego le presentaron cargos criminales que incluían agresión a un agente y por lo que Carrillo podría haber pasado 14 años en la cárcel.
Sin embargo, la Fiscalía de Distrito desestimó los cargos y más tarde Carrillo presentó una demanda civil por la que el Condado de Los Ángeles tuvo que pagar casi $1.2 millones de dólares en un acuerdo judicial.
Los cinco custodios involucrados siempre mantuvieron la versión de que los golpes que le propinaron habían sido justificados, hasta que recientemente Womack y Zunggeemoge dijeron que la brutal golpiza fue cuando Carrillo se encontraba esposado, en el suelo y sin resistirse.
Ambos alguaciles llegaron a tener acuerdos con la Fiscalía Federal y se declararán culpables de brutalidad policíaca, además de que podrían testificar en contra de sus compañeros en un par de semanas cuando inicie el juicio.
La Fiscalía recomendará que sean no enviados a prisión, aunque la sentencia quedará a discreción del juez.

Brutalidad generalizada

Desde hace varios años la Unión Americana para las Lilbertades Civiles (ACLU) y otras organizaciones han venido denunciando que los abusos al interior de las cárceles que administra el Departamento del Sheriff, como el caso de Gabriel Carrillo, han sido una práctica generalizada.
Esos señalamientos en contra del Sheriff llevaron a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) a infiltrarse en las cárceles del condado para confirmar los abusos y el encubrimiento por parte de altos mandos.
El escándalo se destapó en diciembre de 2013 cuando 18 agentes del Sheriff fueron acusados de corrupción y abuso en el uso de la fuerza. El entonces sheriff Lee Baca tuvo que renunciar a la candidatura con la que pretendía seguir otros cinco años en el cargo y se retiró.
Hace unas semanas la Fiscalía Federal presentó cargos criminales también en contra de quien fuera el segundo al mando de la corporación, Paul Tanaka, y del exjefe de investigaciones criminales internas del Sheriff, William Thomas Carey.