La Ley Patriota después de Snowden

El debate sobre la Ley Patriota está repleto de exageraciones y cálculos políticos sobre una legislación que, bajo el argumento de proteger a los estadounidenses ante la amenaza terrorista, es una invasión gubernamental a la privacidad del individuo. La animosidad que causaron las revelaciones de Edward Snowden contra el gobierno es responsable de la oposición para renovarla, pero es incapaz de detener la Ley USA Freedom que, con cambios menores, es tan invasiva como la que intenta reemplazar.

 

Por hoy, hay partes de la Ley Patriota que caducaron y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) dejó de obtener millones de datos sobre llamados telefónicos realizados por estadounidenses, sin estos ser sospechosos de nada. Esto no debe ser motivo de preocupación. El Inspector del Departamento de Justicia dijo en un reporte hace unos años que el programa sobre llamados telefónicos en realidad no detuvo ningún ataque en existencia.

 

Todo empezó con la Cámara de Representantes que, en una cooperación inusual, elaboró con la Casa Blanca la Ley USA Freedom, que altera la sección 215 de la Ley Patriota. Allí se elimina la recaudación por parte del gobierno de la información telefónica, pero deja en pie las cláusulas que permiten al FBI obtener información sobre impuestos, cuestiones médicas, educación y otros “papeles de negocios”, sin necesidad de orden judicial. El gobierno no obtendrá directamente la información telefónica, dejando ese papel a las compañías telefónicas que la deben tener lista en caso que la pida el gobierno.

Por eso, la disputa entre el liderazgo republicano del Senado, que quería renovar la Ley Patriota tal como está y los republicanos de la Cámara Baja con la Ley USA Freedom es más que nada una cuestión de apariencia. El senador republicano Rand Paul es quien realmente va más allá de la retórica con una oposición libertaria que le gana críticas de sus colegas,  pero muestra una consistencia ideológica que le sirve para su  aspiración presidencial de 2016.

 

Lo correcto habría sido una evaluación de lo que fue útil de la Ley Patriota, aprobada bajo la sombra del 9/11, y de lo qué no funcionó.  Pero la seguridad nacional sirve para envolverse en la bandera y asustar a la gente para aprobar lo inaprobable. En esta era después de Snowden, ha cambiado lo necesario para que todo siga prácticamente igual.