El problema de los maestros

En México, pasado mañana, domingo 7, va a haber elecciones de diputados al congreso, de algunos gobernadores, de alcaldes, y más. Esperamos que no nos salgan con “domingo 7” al reportar resultados.

Las elecciones se darán en medio de la falta de credibilidad del pueblo en el gobierno y la cada vez más marcada deshonestidad que aflora en todos los círculos políticos.La grandielocuencia del presidente Peña Nieto contrasta con la decepción que ha generado el gobierno a todos niveles con su pobre desempeño.

En medio de esa falta de consistencia aparece una disposición de la Secretaria de Educación en la que en tres renglones informa que los exámenes a los que iba a sujetar a los maestros han quedado suspendidos.

En otras palabras, esa secretaría informa, sin especificar razón alguna, que va a violar la constitución, ya que uno de los recientes cambios a la carta magna era precisamente el exigir los exámenes para la calificación de los maestros.Para qué estamos haciendo el esfuerzo de tener una constitución reformada si quienes hicieron las propuestas de cambio son los primeros en violarla?

A los gobernantes de México se les olvida que gobernar no es tener solo “las maduras”, sino que hay que enfrentar a veces “las duras” también.

El problema de los maestros se ha vuelto inaceptable. Entre ellos hay por supuesto personas brillantes que han dedicado su vida a enseñar, pero hay otros que no son de esa categoría.

A base de violencia han logrado que el gobierno ceda a sus demandas y les permita, sin que intervenga seriamente la fuerza pública, que hagan toda clase de destrozos de bienes públicos y particulares.Sus fechorías son toleradas por un gobierno que no sabe como manejar esa situación.

La realidad es que mientras el presidente habla de los triunfos de todo tipo de su gobierno, por otro lado estos conflictos demuestran claramente su debilidad.

Lo que es lamentable, es que todos esos revoltosos siguen percibiendo su salario sin dar las clases que deberían a cientos de miles de niños.

Los mexicanos hemos resentido siempre a los dictadores, pero creo que resentimos mas a los débiles que por temor a consecuencias políticas dejan que cunda el caos como esta sucediendo con este asunto magisterial en Oaxaca, Guerrero, Michoacán, y parte de Jalisco.

Debería de procederse en contra de los que, al manifestarse, atropellan los derechos de otros y destruyen lo que no es de ellos. Ojala pudieran ser enviados a las Islas Marías, donde no pueden seguir haciendo daño, y sugiero que se les deje de pagar por el trabajo que no están haciendo.