Elección difícil para México

Las elecciones intermedias en México del próximo domingo serán históricas. El clima político está candente por las amenazas de boicot por parte de los maestros, la violencia contra los candidatos, la incertidumbre en las áreas con fuerte presencia del narcotráfico. A esto hay que sumarle los tropezones del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto para explicar la profunda frustración que hoy reina entre los mexicanos.

La novedad es que por primera vez 116 candidatos independientes, 22 de los cuales buscan la diputación federal. Este es un desarrollo positivo porque permite salirse de la rígida estructura partidaria. Hay candidatos serios y otros no tanto, pero todos sos un vehículo para buscar alternativas ciudadanas en medio del desprestigio de los partidos tradicionales.

La reforma educativa también es protagonista de esta elección e irónicamente lo propuesto por Los Pinos terminó siendo usado para chantajear al gobierno. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) amenazó con boicotear las elecciones los comicios en los estados de Guerrero, Michoacan y Oaxaca a menos que se suspenda el proceso de evaluación de los educadores, el cual es un pieza clave de la reforma. Al final cedió.

Lo ocurrido con los maestros contribuye a desgastar aún más la figura de Peña Nieto. La desaparición de los 43 normalistas y el mal manejo del gobierno del caso. Lo ocurrido en Iguala, como en Apatizangán entre otros, puso sobre el tapete la relación incestuosa de poder, muerte e impunidad alrededor de las instituciones mexicanas como el mismo ejército.

Al mismo tiempo, las sospechas de corrupción tocaron al mismo presidente con el caso de “casa blanca” y sus allegados cercanos. Nuevamente la subestimación de la reacción popular dejó descolocado al mandatario, llegando a justificar la falta de integridad como una cuestión cultural y de la condición humana. Lo mejor para el presidente y su partido es la falta de una oposición ordenada. La izquierda está dividida y la derecha parecer estar absorbida por los pactos con el gobierno.

No sorprende que se anticipe un alto ausentismo electoral. Hoy existe un fuerte y justificado cinismo, desconfianza e impotencia de parte de los mexicanos hacia el establishment político. Habrá que ver que indica el termómetro de la elección del domingo.