Por qué no importan los índices de referencia

Comparar sus inversiones con los grandes índices financieros equivale a comparar peras con manzanas
Por qué no importan los índices de referencia
Los índices no son necesariamente un buen instrumento de comparación.
Foto: Shutterstock

Al evaluar el desempeño de sus inversiones, comparar sus rentabilidades con los índices de referencia populares no tiene mucho sentido. Las comparaciones inadecuadas pueden ser más perjudiciales que beneficiosas si lo tientan a abandonar un enfoque que, de lo contrario, habría sido sólido.

“¿Cómo me fue hasta ahora?” es una pregunta lógica que se suelen formular los inversionistas. La naturaleza del ser humano nos lleva a comparar las cifras de nuestro desempeño con el de los índices de referencia informados por la prensa, por ejemplo, el Promedio Industrial Dow Jones, el índice Standard & Poor’s 500 y el índice compuesto Nasdaq.

La dificultad radica en el que el Dow no es lo mismo que el S&P 500, que a su vez difiere del Nasdaq… y, probablemente, ninguno de estos índices coincida con la distribución específica de sus activos.

El índice Dow es un promedio ponderado por el precio de solamente 30 acciones líderes de EEUU. El índice S&P 500 es un índice ponderado por el valor de mercado que sigue el desempeño de 500 grandes empresas estadounidenses, mientras que el Nasdaq contiene más de 3,000 acciones, con fuerte hincapié en las gigantes de la tecnología y la biotecnología de EEUU y otras partes del mundo.

Si usted posee una cartera diversificada globalmente con exposición a acciones y bonos, grandes y pequeñas empresas, empresas con potencial de crecimiento y empresas con potencial de generar valor y empresas estadounidenses y no estadounidenses, comparar esa cartera con estos índices es como comparar peras con manzanas.

Sus propios objetivos –además de la cartera indicada con rentabilidades esperadas adecuadas para poder lograrlos– raramente se podrán alcanzar imitando recetas hechas.

Además, las rentabilidades de los índices le indican cómo se desempeña el mercado, sin contemplar los costos de las transacciones. Cada vez que compra o vende una acción, incurre en una comisión por la operación. Además, las empresas de intermediación pueden cobrar cargos de mantenimiento de cuentas. Por ejemplo, si un índice incrementó un 5%, la rentabilidad real será de un 5%, menos todos los costos aplicables.

La desventaja de obsesionarse con comparar su cartera de inversión específica con índices de referencia comunes es el riesgo de tomar decisiones impulsivas que terminen saboteando sus rentabilidades.

Según el autor y asesor Carl Richards, tomar malas decisiones de inversión desencadena lo que él denomina “brecha conductual”, es decir, la diferencia entre las rentabilidades potenciales y las rentabilidades efectivamente obtenidas.

En su publicación “Cuando la competencia opaca los objetivos financieros”, Richards hace alusión a los intentos por superar las rentabilidades de un índice como una competencia de desempeño de inversiones.

“Si, milagrosamente, usted lograra vencer a un contrincante en todos los trimestres y no lograra sus metas financieras, ¿se sentaría conforme?”, pregunta Richards. “Por otro lado, qué sucedería si nunca lograse ganar la competencia de desempeño de inversiones, pero cumpliera todos sus objetivos en materia de finanzas personales. ¿Estaría satisfecho en ese caso?

Los índices de referencia más comunes pueden brindar una idea aproximada de cómo se desempeña el mercado en sus diversos ángulos, pero esa idea aproximada es como un estadio gigantesco, en el que sus objetivos de inversión específicos se reducen meramente a la base del bateador. Para ganar el juego, deje de lado la competencia y observe de cerca cómo se desempeña su propia pelota.

– Sheri Iannetta Cupo/AdviceIQ

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Sheri Iannetta Cupo es planificador financiero certificado y uno de los directores de SageBroadview Financial Planning, con oficinas en Morristown, New Jersey, y en Farmington, Connecticut. El blog SageBroadview aborda una amplia gama de temas vinculados a la planificación financiera y a la vida.
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