Conserjes impulsan la educación de sus hijos

Afanadores reciben instrucción sobre recursos educativos para sus hijos

Cada noche, el guatemalteco Nahu Xoy entra al imponente edificio US Bank, el más alto de Los Ángeles, para hacer un trabajo poco deseado,  limpiar 30 baños en 15 pisos, una cifra inamovible.
“Es duro”, dice Xoy y cuenta que su estómago suele ponerse a prueba por la suciedad de los sanitarios y por los químicos que utiliza para su aseo. “Dicen que la larga afectan al cuerpo”.
Xoy, de 44 años, estudió hasta el segundo grado en Guatemala porque su padre lo llevaba a trabajar al campo, pero él tiene sueños más grandes para sus tres hijos.
“Quiero que sea doctor o ingeniero”, dice sobre lo que aspira para el menor, Fernando, de 4 años.
Hace unas semanas, confía él, dio un paso importante para alcanzar ese objetivo, llevó a su pequeño al Centro de Ciencias de California. “Sabía que estaba ahí, pero nunca había entrado”, reconoce.
Esta visita no habría sido posible sin un proyecto del Centro Laboral de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), que educa a los conserjes, la mayoría inmigrantes hispanos, sobre la importancia de alentar la formación académica de sus hijos desde temprana edad.
También les muestra los recursos gratuitos disponibles (museos, bibliotecas, centros didácticos, cursos).
Este plan, sustentado por un fondo de 390,000 dólares que le otorgó la fundación W.K. Kellogg, pretende llegar a unos 500 afanadores –quienes trabajan de noche en edificios en el centro de Los Ángeles, el Valle de San Fernando, Westwood, Santa Mónica y Long Beach- en dos años.

Recientemente, los jornaleros y sus hijos visitaron el Museo de Ciencia en Los Ángeles.
Recientemente, los jornaleros y sus hijos visitaron el Museo de Ciencia en Los Ángeles.

“En las noches, en su hora de comida, les ofrecemos pláticas sobre cómo pueden estar involucrados en la educación de sus hijos pequeños”, explica la directora del proyecto, Janna Shadduck-Hernández.
“Los papás son los primeros maestros de sus hijos, sin importar su nivel escolar”, agrega.
La idea, indicó Shadduck-Hernández, es crear un modelo que se replique en todo el país.
“Que estos papás hablen con otros de ir a museos con sus hijos, crear actividades interactivas, leer en inglés y en español, visitar la biblioteca”, continúa la catedrática.
Una de las encargadas de impartir estos cursos a los conserjes es la salvadoreña Marcia Gómez, quien ha ejercido este duro oficio durante 25 años.
“La limpieza es algo digno, pero en este país hay más oportunidades para nuestros hijos”, comenta. “Tenemos que enseñarles desde pequeños que el que estudia trabaja menos y gana más, es la verdad”.
Gómez, de 46 años, asea por las noches el edificio Wells Fargo, en el centro angelino.
Ella dice que las actividades organizadas también han mejorado las relaciones familiares. “Hoy en día, con tanta tecnología, uno no tiene comunicación con los hijos aunque estén en la misma casa”, afirmó.
El señor Xoy contó que a su hijo menor le fascinó el estanque de tiburones en el Centro de Ciencias de California y planea llevarlo a otros sitios educativos, algo que jamás hizo su padre con él.
“Es bueno para los niños, porque desde pequeños se le va abriendo la memoria”, dice.