Absuelven a policía y culpan a otro por la muerte de Ezell Ford

Manifestantes enfurecidos interrumpen la sesión de la Comisión de Policía para exigir la renuncia del jefe del LAPD

A gritos un grupo de manifestantes exigió ayer la renuncia del jefe de la Policía de Los Ángeles (LAPD), Charlie Beck, cuando interrumpieron la sesión de la Comisión de Policía que más tarde, a puerta cerrada, absolvió a uno de los dos policías que mataron a un joven afroamericano aunque indicó que uno de ellos violó el reglamento de uso de fuerza de este cuerpo policial.
Después de cuatro horas de deliberaciones, la Comisión de Policía anunció por la tarde que uno de los agentes que dispararon a Ezell Ford en el 2014, no siguió las políticas del LAPD, sin embargo, no precisó si habría algún tipo de castigo.  Este panel civil, que supervisa el accionar del LAPD, concordaron que no estaban de acuerdo con ciertas tácticas utilizadas por los dos agentes.
El otro oficial que participó en el tiroteo sí siguió la política del LAPD para el uso de la fuerza, aclararon.
Luego de ofrecer sus condolencias a la familia Ford, Steve Soboroff, presidente de la Comisión de Policía, indicó que la decisión fue hecha de manera unánime y en base a toda la evidencia presentada.
“Esta es una tragedia para todos los involucrados, la familia, amigos y seres queridos del señor Ford, al igual que de los agentes involucrados”, expresó Soboroff.  “Para la familia de Ford, mis compañeros de la comisión y yo les extendemos nuestras más sinceras condolencias por una pérdida tan profunda”, agregó.
Recalcó que el LAPD cuenta con el proceso de revisión del uso de la fuerza más extenso de todas las corporaciones del país.
La Fiscalía de Distrito tendrá que decidir si presenta cargos en contra del policía que no siguió el protocolo del LAPD.

Ánimos caldeados

Durante los comentarios públicos de la audiencia matutina los manifestantes exigieron justicia por la muerte de Ezell Ford, pero los ánimos se caldearon y la sesión pública tuvo que ser suspendida, por lo cual la revisión de la investigación del caso Ezell Ford fue en privado.
En la sesión de la mañana uno de los manifestantes del grupo Black Lives Matters lanzó varias tarjetas donde se inscriben para hablar ante el micrófono diciendo que eran los nombres de las personas que han muerto a manos de policías.
El hombre tuvo que ser sacado a la fuerza del salón de sesiones que se llenaba de cánticos: “¡No justice, no peace!” [Sin justicia, no hay paz].
Afuera de la estación central del LAPD el hombre fue arrestado por interferir con la labor policíaca y tuvo que ser arrastrado hasta una patrulla.
Protestas por caso Ezell ford
Tritobia Ford, madre del joven muerto, habló también durante los comentarios públicos antes de que se suspendiera la sesión.
“Se los ruego, por favor, mi hijo nunca agarría un arma, mi hijo quería vivir… Ezell era un enfermo mental, no era un lunático, no era un suicida, él quería vivir, lo que hicieron estos policías estuvo mal”, comentó la madre en medio del llanto.
La señora Ford recordó que su hijo había sido detenido en anteriores ocasiones por la policía y nunca tuvo un enfrentamiento porque cumplía con las indicaciones que le daban.

Un tiroteo que conmocionó a Los Ángeles

El 11 de agosto de 2014 dos policías que patrullaban la zona de la calle 65 y Broadway, en Sur Los Ángeles, abordaron a Ezell Ford sin aparente justificación lo que derivó en una confrontación.
La versión oficial es que el joven Ford se resistió al arresto e intentó tomar la pistola de uno de los policías que fueron identificados como Sharlton Wampler y Antonio Villegas, con 12 y 8 años en el LAPD respectivamente.
No se precisó quién de los dos no cumplió con la política del LAPD.
Ezell Ford tenía 25 años de edad, estaba desarmado y padecía de una enfermedad mental.
Tanto el jefe del LAPD, Charlie Beck, como el inspector general, Alex Bustamante, investigaron el uso de la fuerza en este caso y ambos justificaron el tiroteo.
Una de las conclusiones que presentaron es que había evidencia que indicaba que Ford peleó con los oficiales para arrebatarles la pistola, como los rasguños que tenía el oficial Wampler tanto en su mano como en la funda.
El Inspector General establece en su reporte que no estaba claro el por qué los oficiales abordaron e intentaron detener a Ford.
La autopsia precisa que Ford recibió tres disparos a corta distancia y los estudios toxicológicos revelaron residuos de marihuana en su sistema.
La familia de Ford tiene pendiente una demanda por $75 millones en contra del LAPD.