El único requisito para ser papá es el amor por los hijos

Dos papás nos cuentan sus experiencias luego de la transición
El único requisito para ser papá es el amor por los hijos
Trystan y su familia celebraran este domingo el Dia del Padre

Más allá de las tarjetas conmemorativas, los regalitos y los desayunos especiales, el Día del Padre es un buen momento para evaluar el real significado de ser papá.

Pero, ¿cuáles son los requisitos para ser un buen padre? Un buen padre es aquel que está presente en las buenas y en las malas y participa activamente en la vida de sus hijos. Quien los respeta, los educa, y al mismo tiempo aprende junto a ellos las lecciones que nos da la vida. Un buen padre es una persona sabia, pero también suficientemente humilde como para reconocer los errores propios. Aquel que puede pedir perdón cuando se equivoca, porque nadie es perfecto y la grandeza está en poder admitirlo.

Más allá de cualquier diferencia individual, social o cultural, todos los padres se asemejan en el amor sin requisitos, condiciones o ataduras que sienten por sus hijos.

Este domingo, Sebastián Colon-Otero y Trystan Reese, junto a millones de otros padres, celebrarán su día en familia. Sebastián y Trystan nacieron en distintos países y provienen de distintas culturas, pero ambos tienen en común el amor por sus hijos, el haber nacido y crecido como niñas y el haber hecho la transición como hombres transgénero.

La experiencia de ser papá

Sebastián Colon-Otero nació y creció en Cayey, Puerto Rico, con su mamá y su hermano. Fue en Puerto Rico que comenzó a identificarse públicamente como hombre transgénero.

“Siempre sentí el apoyo de mi familia, pero esto no significa que haya sido fácil, ni para mí, ni para ellos”, recordó. Colon-Otero explicó que para su madre y su hermano fue difícil entender y procesar su transición. “Recuerdo que una vez mi mamá me dijo que ella no entendía bien lo que yo sentía, pero que si eso me hacía feliz, ella también era feliz”.

Sebastián conoció a su esposa 10 años atrás, cuando ambos eran estudiantes en la Universidad de Michigan y desde entonces han estado juntos.

“Ella me acompañó y me apoyó durante mis cirugías. En un principio, no estaba seguro si la relación podría sobrevivir la transición, pero aún seguimos juntos y tenemos una hermosa niña de 2  años de edad. Me siento inmensamente feliz y bendecido”, compartió Sebastián, quien vive en New York con su familia y se desempeña como psicoterapeuta ayudando a personas transgénero, de género no conforme, queer y LGBT en general.

Su esposa es de origen hindú y religión musulmana y en un principio, su familia se sentía incómoda con la relación. “Pero una vez que vieron que se trataba de una relación sólida, basada en el amor, el respeto y la dignidad, llegó la reconciliación”. La boda, que tuvo lugar en 2011, combinó las tradiciones católicas y musulmanas de ambos.

“Ser padre es la experiencia más grande que he tenido en mi vida. Cada vez que la niña me dice papá, siento que se me derrite el corazón”, compartió el orgulloso papá. “No hay manera de explicar la emoción de ser padre transgénero, es una experiencia muy profunda. Conozco el sexismo y el abuso que algunos niños tienen que enfrentar, entiendo las cuestiones de género y esto para mí es un recordatorio de que mi vida tiene un significado especial”.

Colon-Otero recordó los traumas que tuvo que enfrentar en el pasado. “Desde pequeños, recibimos el mensaje de que nadie nos va a amar, pero esto no es verdad. Nadie debería vivir con vergüenza.  Todos tenemos la capacidad de amar y de ser amados, el derecho a ser felices y a formar una familia”.

Sebastián aclaró que existen todo tipo de familias. “No se trata de que todos formemos familias tradicionales. Lo importante es vivir con libertad, respeto y dignidad. Todos nos beneficiamos cuando trabajamos desde el amor”.

Sebastian Colón-Otero

Padres del día a la noche

Trystan Reese nació en Canadá, pero desde pequeño su familia se mudó a EEUU.  Desde niño, Trystan sintió una conexión especial con la comunidad gay. “No podía ponerle un nombre a lo que sentía, pero me sentía conectado”, recordó el padre de 32 años de edad. “Pasé mucho tiempo preguntándome por qué me sentía diferente,  o si algo estaría mal conmigo”. No fue hasta los 18 años que Reese pudo poner un nombre a lo que siempre supo internamente.

“En una fiesta de la universidad conocí a alguien que se veía como un joven, pero tenía voz de mujer y pensé ‘Oh My God, es exactamente como yo’. Fue entonces que sentí que finalmente había llegado a mi hogar”, relató.

A partir de entonces, Trystan comenzó la jornada que lo llevó a su transición como hombre transgénero, 10 años atrás. “Nunca tuve dudas de quién era, o si lo que estaba haciendo estaba mal. Mis opciones nunca fueron si hacer o no la transición, sino si hacer la transición o seguir vivo. Me siento inmensamente feliz por haberlo hecho”, aseguró.

“Cuando les dije a mis padres, ellos me aceptaron, pero al mismo tiempo se preocuparon por mi seguridad porque habían oído historias sobre los peligros que enfrenta la comunidad transgénero”, indicó. “Mi mamá tuvo que procesar internamente el pasar de tener una hija a tener un hijo. Ella temía que nunca pudiese formar un hogar o tener hijos. No fue hasta el día de mi casamiento, que al verme caminar hacia el altar, finalmente pudo sentir el alivio que la agobiaba”, explicó.

Cinco años atrás, Trystan conoció a su actual marido a través de amigos en común, y poco tiempo después, se convirtieron en los padres de dos niños que hoy tienen 4 y 7 años de edad.

“Apenas teníamos un año de estar juntos, cuando la hermana de mi esposo tuvo que dejar a sus hijos en el sistema de crianza”. Fue así que temprano en la relación se convirtieron en padres. “Dejamos todos nuestros planes a un lado para cuidar a los niños”, recordó. Lo que originalmente fue una decisión temporaria, se convirtió en una situación permanente. En septiembre se cumplirán cuatro años desde que ambos se convirtieron en papás.

Convertirse en padre del día a la noche no fue fácil. “Mi mamá y mi hermana vinieron a ayudarnos y nos dieron un curso intensivo de padres”, dijo riendo. “Recuerdo que por ejemplo, los pantalones del niño se le caían y no podíamos entender por qué. Mi hermana nos tuvo que explicar que la ropa de niños vienen con elásticos que hay que ir ajustando a medida que crecen”.

Para Trystan, la honestidad es uno de los elementos más importantes en la educación de los hijos. “No queremos que se sientan avergonzados, sino orgullosos de quienes son. No importa cuál sea la pregunta, siempre les respondemos con honestidad”, señaló. Yo les expliqué que nací y fui criada como niña, y les mostré fotos mías, antes de la transición. Cuando hablamos del tema, la niña nos dijo que a ella le gusta ser niña y que quiere seguir siéndolo, y el niño, que a él le gusta ser niño”.

Trystan ofreció su perspectiva única como padre. “Tuve que trabajar muy duro para llegar a este punto. Los desafíos que enfrentamos las personas transgénero, en cierto modo, nos dan más resistencia y poder de recuperación. Eso es lo que me hace sentir orgulloso de quién soy”, señaló.

“Familia para nosotros lo es todo; es amor y apoyo incondicional. Como padres queremos evitarles cualquier dolor a nuestros hijos, pero al mismo tiempo debemos aceptar que necesitan aprender de sus propias experiencias. Las cosas pueden ser difíciles y siempre podemos fracasar. Lo importante es que cuando nuestros hijos se caen, saben que ahí estaremos para ayudarlos a levantarse y volverlo a intentar”.