Violencia doméstica: “Caí en la misma situación de mi madre”

El abuso físico puede ser algo que se 'hereda' de una generación a otra
Violencia doméstica: “Caí en la misma situación de mi madre”
El patrón de violencia que sucede en la relación de pareja no es solo en la víctima, sino también en el victimario.

@MarveliaAlpizar y @YurinaMelara

Cuando Josefina Ramírez tenía 15 años salió de su casa en Puebla para no ver a su madre sufrir con la violencia doméstica, sin saber que ella misma caería en esa situación.

“A ella la golpearon demasiado, la maltrataron mucho, y ya no quería ver como mi madre era golpeada”, dijo Ramírez, actualmente de 42 años. “Por eso fue que me vine para acá, sin darme cuenta que yo también iba a caer en el mismo problema”.

La terapista Edna López, quien está a cargo de un grupo de apoyo para mujeres víctimas de violencia doméstica que se reúne en el Consulado de México en Los Ángeles, explica que muchas veces el patrón de violencia que sucede en la relación de pareja no es solo en la víctima, sino también en el victimario.

“Muchas veces el hombre repite la conducta que aprendió desde pequeño. Otras veces ha tenido algún tipo de trauma que incrementa su inhabilidad de manejar las cosas de la vida que para cualquier persona son normales”, acotó la terapeuta.

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Foto: Aurelia Ventura/La Opinión

Ramírez y su pareja son de Puebla pero ambos se conocieron en Los Ángeles. Al principio el abuso fue físico y verbal pero como ella se opuso a que la golpeara, dejó de hacerlo. Sin embargo, la amenazaba con quitarle los hijos si lo dejaba, trataba que nunca tuviera amistades o que no le quedara dinero que ganaba con su trabajo.

Durante 12 años Ramírez aguantó las amenazas de su pareja por miedo a perder sus hijos y por carecer de recursos para buscar otro lugar para vivir. Pero cuando ganó un dinero extra por una compensación laboral decidió dejar atrás la vida de abusos.

“Si no hubiera tenido ese dinero, todavía seguiría con él. Yo siempre tomaba la decisión pero el hecho de que no tenía familia o amistades, no sabía cómo iniciar mi separación, de salirme”, dijo Ramírez, quien dejó a su pareja hace diez años.

Para la suerte de Ramírez, su pareja nunca la siguió ni cumplió su amenaza de quitarles a sus hijos. Simplemente desapareció de sus vidas.

“Creo que se liberó de una responsabilidad grande de tener a sus hijos y un hogar. Creo que pensó que de esa forma me castigaría, el no volver a ver a sus hijos”, dijo Ramírez.

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Foto: Aurelia Ventura/La Opinión

Aunque Ramírez estaba indocumentada en la época en que dejó a su esposo, no pudo arreglar su estatus a través de la visa VaWa (Ley contra la violencia en mujeres) porque nunca llenó un reporte policial denunciando a su esposo de los abusos.

Muchas mujeres inmigrantes llegan a Estados Unidos después de sufrir muchos traumas, abuso sexual y pobreza, y no están al tanto de sus derechos o no saben cómo tener una relación sin abusos. Este es el segmento de la mujeres que no llaman a la policía y que por lo general soportan años de golpes y maltratos, dijo la terapeuta López.

Ahora Ramírez se esfuerza en evitar que su hija, hoy de 20 años, pase por la misma situación que su madre en Los Ángeles y su abuela en Puebla.

“Con la experiencia que tuve que atraje lo mismo que mi madre, a mi hija la he preparado de otra manera”, dijo Ramírez. “Le he dicho que cuando crea que está con la persona correcta, debe seguir ese camino. Pero si se siente incómoda o con dudas, es mejor que se aleje porque hay una posibilidad de que vaya a tener una mala experiencia. Tiene que estar sana para atraer cosas sanas”.

El grupo de apoyo para mujeres víctimas de violencia doméstica se reúne cada martes a las 5 p.m. en el 2401 W. 6th St., Los Ángeles. No se requiere cita y es gratis. Para más información llame al 213-351-6800 ext 2402.

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