Secuestro y tortura: Estudiante vive pesadilla a manos de compañeras

La inmigrante relató ante un juez el terrible ataque que sufrió a manos de connacionales

La tarde del 30 de marzo, la joven Yiran “Camellia” Liu, fue objeto de degradación física y emocional que al describirse parece ser apta solamente para filmes de terror.

A manos de quiénes son sus connacionales, y aparentemente compañeras de escuela, Liu fue obligada a desnudarse en un parque, pateada con tacones, abofeteada un sinnúmreo de veces y sus pezones quemados a punta de cigarrillo.

La tortura a la que fue sometida Liu de 18 años, originaria de China, se la impartirían al menos tres estudiantes de una preparatoria de Rowland Heights, en el sur de California, los cuales ahora enfrentan sentencias de vida en prisión por los cargos en su contra.

Yunyao “Helen” Zhai, de 19 años, y Yuhan “Coco” Yang, de 18, por medio de sus abogados reconocieron haber formado parte del ataque a Liu al entablar negociaciones con la fiscalía, mientras que el tercero acusado, Xinlei “John” Zhang, de 18 años, también a voz de su abogado, alega que solo fue testigo de los hechos.

A decir de la víctima, el incidente se dio el pasado mes de marzo en la ciudad de Rowland Heights cuando ella y tres jovencitas habían acudido a un local a comprar un helado. Fue entonces, por el mal manejo de la cuenta, que obligaron a Liu a hincarse, recoger desperdicios de cigarrillos y limpiar las manchas de goma de mascar que se encontraban en el suelo.

Pero la humillación no terminó con eso.

Después, al adherirse otros jóvenes, la llevaron a un parque cercano y fue entonces que la desnudaron y torturaron sus pezones. También, según la joven, le cortaron su cabello y la ordenaron a comerlo, mientras que otros tomaban fotos del incidente con sus teléfonos.

Todos los jóvenes, inclusive la víctima, residen en el sur de California, pero no con sus padres o familiares, sino con una familia que los hospeda mientras sus padres, desde China, pagan para que éstos continúen sus estudios en EEUU.

Por medio de la visa estudiantil F-1, que portan los acusados y la víctima, unos 80,000 estudiantes extranjeros gozaban de estudios impartidos en EEUU en 2014.

Pero el incidente de tortura ha abordado el tema, tanto en Estados Unidos como en China, sobre la importancia que tiene la presencia de los padres en la vida de estos jóvenes.

Los tres acusados, quienes se declararon no culpables ante un tribunal el pasado 18 de junio, enfrentan cargos por secuestro, asalto y tortura —éste último por sí solo merita una sentencia de vida en prisión con posibilidad de libertad condicional.

Los tres se encuentran detenidos bajo fianza de $3 millones, cada uno.

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