Con ojos abiertos hacia el suicidio

En primer lugar, el suicidio asistido no ofrece segundas oportunidades
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Con ojos abiertos hacia el suicidio
Una enfermera cuida de un paciente en estado vegetativo en un centro especializado en Francia.

Hay mucho más en la historia del suicidio asistido que aun no ha sido cubierto hasta el momento y que los lectores, en especial a la comunidad latina necesita saber.

En primer lugar, el suicidio asistido no ofrece segundas oportunidades. Todos sabemos que a veces miembros de familia reciben diagnósticos que están equivocados y historias de diagnósticos erróneos son rampantes, como la predicción de cuando un paciente va a morir está lejos de ser una ciencia exacta. También es preocupante la realidad de la falta de acceso a el sistema medico para muchos latinos, en adquirir una segunda o tercera opinión médica es un lujo que muchas familias no pueden permitirse. Aprobaciones toman meses para recibir, los hospitales están superpobladas y familias inmigrantes siguen enfrentándose a desafíos de acceso.

¿Cómo pueden los políticos en Sacramento permitir con facilidad la prescripción de píldoras de muerte a personas que enfrentan una enfermedad grave cuando muchos no aun no tienen acceso a opciones básicas de salud y, además, no son conscientes de tener o conseguir cobertura de seguro para cuidados paliativos?
Píldoras para el suicidio asistido cuestan mucho menos que el tratamiento médico para un paciente crónicamente enfermo, o alguna persona con una discapacidad que puede necesitar mayor atención que el paciente promedio. ¿Realmente confiamos en compañías de seguros y de HMO para a hacer lo correcto – o lo más barato?

Mientras que los defensores de suicidio a menudo hablan de Oregón, donde el suicidio asistido es legal desde hace más de una década, pero California no es Oregón. Los datos del Censo de Estados Unidos de 2010 nos muestran que California tiene aproximadamente 38 millones de habitantes, Oregón en 3,9 millones con sólo 390.000 hispanos en comparación con los más de 14,2 millones de California. Según los mismos datos 15.3 californianos hablan un idioma distinto del Inglés en el hogar, en comparación con sólo 538 mil residentes de Oregón. Engrandeciendo grietas para errores.

El arzobispo Gómez de la Iglesia Católica y líderes de otras denominaciones nos oponemos fuertemente al suicidio asistido, también hay que considerar que los médicos que tratan el cáncer – oncólogos, han sido algunos de los opositores más vocales de suicidio asistido. Esto no es lo que quieren para los pacientes con que tratan y las familias que cuidan.

Legisladores de California deben ofrecer opciones reales de salud, no pastillas de muerte. El suicidio asistido es una mala política pública de California y su población diversa.

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