Editorial: Fondos mal usados por el LAUSD

El distrito ante estas necesidades usó fondos para cubrir otros gastos, incluso en áreas que supuestamente ya tienen asignado su propio dinero
Editorial: Fondos mal usados por el LAUSD
Padres con hijos discapacitados y aprendices de inglés protestaron frente al LAUSD.

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La prioridad del gobernador Brown es cerrar la brecha educativa que perjudica a los alumnos más pobres, los aprendices de inglés y los provenientes de hogares de crianza. Para ellos se creó la Fórmula de Financiamiento de Control Local (LCCF) con el fin de inyectar nuevos fondos para ayudar a estudiantes perjudicados por las desigualdades escolares. Lamentablemente esto no ocurre en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) . 

Una demanda presentada esta semana por la Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU) y Public Advocates, además de un reporte reciente  de la Universidad de California en Berkeley y el United Way de Los Angeles, coinciden que el LAUSD no ha cumplido con la meta de destinar los fondos adicionales específicamente para quién están destinados en vez de usarlos para otro fin. 

El LAUSD sufrió serios recortes durante la recesión al mismo tiempo que crecen sus gastos. El distrito ante estas necesidades usó fondos para cubrir otros gastos, incluso en áreas que supuestamente ya tienen asignado su propio dinero.  Por ejemplo, la demanda dice que el LAUSD destinó en el periodo 2014-15, 450 millones de dólares para educación especial de estudiantes sin importar si son parte de la prioridad del LCCF. 

La contabilidad del LAUSD de sumar el dinero para educación especial como si hubiera ido para los alumnos del LCCF significa que los estudiantes aprendices de inglés, los más pobres y los de hogares de crianza recibirán 2,000 millones de dólares menos acumulativamente para el año 2020-21, según la demanda. 

El reporte, por su parte, explica cómo el LAUSD ha destinado también fondos que debían haber ido a los alumnos del LCFF en contratar personal como maestros, especialistas en instrucción y administrativo a lo largo del distrito, según el tamaño de la escuela en vez de ir solo a los estudiantes para los que debe ir. 

El análisis de Berkeley muestra que el interés de los alumnos para los que el LCCF fue diseñado perdió ante otros intereses en juego a la hora del presupuesto y que el desorden que reina en este programa  es aprovechado por otros. 

Ese dinero no es para un fondo general a la discreción de los integrantes de la Junta Educativa, sino que está marcado para una población escolar específica que, después de haber sido perjudicado por la disparidad escolar, hoy se le roban el dinero que Sacramento le asignó.