Un goteo de cambios para los trabajadores

La evidente desigualdad de ingresos ha dado alas a un movimiento de refuerzo de derechos para los trabajadores que poco a poco gana fuerza

Javier Valerio ganaba $33,000 al año como aprendiz de gerente en un restaurante de la cadena Chipotle, pero renunció en 2013 porque se cansó de esperar una prometida promoción y de que no le pagaran las horas extra. Por eso celebra que, bajo un nuevo reglamento que acaba de imponer la administración de Barack Obama, unos cinco millones de trabajadores adicionales puedan recibir el pago si exceden las 40 horas.

“Me tocaba cubrir el turno de otros, a veces trabajaba más de 60 horas semanales. La cosa fue empeorando de tal manera que prácticamente mi vida la pasaba en Chipotle”, dice Valerio en entrevista telefónica desde Chicago.

“El reglamento me hubiera beneficiado entonces, y estaría mejor. Ahora trabajo como soldador y gano por hora; hago muchas horas extra pero me las pagan”, señala. Valerio, un michoacano de 28 años, forma parte de una demanda colectiva de 582 empleados contra de Chipotle Mexican Grill por robo de sueldo.

Según la demanda, entablada en 2012 en Nueva York por la firma Outten & Golden LLP, la empresa colocó a Valerio y otros “aprendices” gerenciales en una categoría laboral equivocada para no tener que pagarles por horas extra más allá de las 40 horas semanales.

El nuevo reglamento sobre horas extras es la última de las disposiciones legislativas para garantizar unas condiciones de trabajo más equitativas para los trabajadores que reciben menos ingresos. Son unas disposiciones que se suman a otras que a nivel estatal y local se están extendiendo en los últimos dos años por el país como el aumento del salario mínimo, la ampliación de los días por enfermedad (y los casos en los que se pueden tomar) y en algunas empresas una mayor sensibilidad por programar horarios con tiempo.

“El último año y medio ha sido bastante significativo en este sentido legislativamente”, dice Tsedeye Gebresalassie, abogada senior del  National Employment Law Project (NELP). “Hemos visto a trabajadores organizándose como no lo hemos visto en muchos años y en la medida en que se consiguen victorias en ciudades como Los Ángeles vamos a ver más avances en términos de ingresos y mejoras laborales”.

En mayo la ciudad de Los Ángeles aprobó un aumento de salario mínimo de $9 a $15, una cifra a la que se llegará progresivamente en 2020. El primer incremento llegará en julio de 2016 a $10.50 la hora. El condado de Los Ángeles, que engloba a más ciudades que esta metrópoli,  esta considerando aprobar una ley similar.

Además, activistas y políticos están presionando para ampliar las reglas de días de enfermedad pagados. Actualmente, en el estado de California, se requieren apenas unos tres días de enfermedad. En San Francisco, la ley requiere hasta nueve días de enfermedad pagados para compañías medianas (más de 10 empleados), y seis días para los pequeños negocios.

En Nueva York se han ampliado recientemente los días por enfermedad y los casos cubiertos por ella. Además, en materia salarial, se ha subido el salario mínimo de los trabajadores por propinas, se está subiendo el mínimo estatal por encima del federal y se está estudiando obligar a pagar $15 la hora a los empleados de los establecimientos de fast food.

“Estas medidas que están llegando poco a poco son importantes para los trabajadores que han tenido malas noticias en los últimos tiempo porque aunque han visto el mercado laboral recuperarse los salarios no lo han hecho y ha sido muy duro mantener los estándares de vida o pedir subidas de ingresos”, explica Brendan Duke del Center for American Progress. Duke explica que lo más positivo de estas nuevas ordenanzas, leyes o disposiciones es que “vamos a ver como permanencen incluso cuando el mercado laboral no esté en su mejor momento”.

Para Duke es importante el avance porque los trabajadores “saben que hay una recuperación pero no ven la parte que les toca en ello”.

Gebresalassie coincide con Duke y explica que en buena medida la evidencia de las desigualdades entre los que más ha dejado el terreno abonado para una mayor organización laboral. “Y no es que se haya llegado a un pico es que todos lo estámos viendo y somos más conscientes de ello porque se está viendo en cada paycheck mientras sabemos lo que están ganando las grandes corporaciones”.

Dean Baker del Centro de Análisis Económico y Político (CEPR) explica que todas estas mejoras “van en la buena direción” y espera que se vele por su cumplimiento. “Las empresas siempre se han opuesto pero la verdad es que al final del día, los cambios que se han ido aplicando no están siendo perjudiciales en general”. Baker, no obstante, tiene dudas sobre todas las ciudades van a tener capacidad para subir el salario mínimo a $15 como se demanda o como ha hecho Los Ángeles. “Es posible hacerlo en Seattle o San Francisco, son ciudades muy ricas pero no se si en el resto es posible y creo que en Los Ángeles pueda dar lugar a una subida en el desempleo”.

Para Duke, no hay dudas de que esta lluvia fina de cambios será beneficiosa para la economía. “El país irá bien cuando la clase media vaya bien y cuando los trabajadores tangan dinero para seguir consumiendo. Todos ganaremos”.

 

Materias pendientes

1.- Licencia maternal/paternal

EEUU es el único país desarrollado que no tiene una ley federal de licencia por maternidad pagada. Tampoco los padres gozan de este derecho clave para las familias como reconocen no solo el resto de países sino también las políticas de recursos humanos de grandes empresas para sus empleados.

“De hecho, hay mucha gente que no sabe que no es un derecho para todos”, explica Dean Baker, economista del CEPR, “cuando es un gran problema para las familias de bajos ingresos”. Según su punto de vista, “hay una necesidad de que se reconozca esto como un problema”. Brendan Duke del Center for American Progress es optimista y cree que será una de las cuestiones de las que por fin se hable en las siguientes elecciones”.

 

2.- Contratistas

El auge de las empresas de trabajo parcial o sharing economy tipo Uber o Instacart está elevando el número de personas que trabajan como contratistas sin derecho a ninguna de las protecciones laborales (beneficios) pensadas para los trabajadores. Los expertos contactados por este periódico son críticos. Gebresalassie, del NELP explica que el aumento de la subcontración “es una forma de evadir la responsabilidad y pagar menos”. Esta abogada cree que es algo que erosiona y crea una espiral negativa en la creación de empleo. “Es fabuloso tener innovación, pero no queremos que la gente obtenga ganancias evadiendo la legislación”, dice Baker.