Inmigrantes: “Dennos la oportunidad de salir de las sombras”

Angustiados, pero esperanzados, quieren una oportunidad para vivir sin miedo y tener un permiso de trabajo
Inmigrantes: “Dennos la oportunidad de salir de las sombras”
Norma Erika Torres viajara a Nueva Orleans, con su pequeño de 6 años, para exigir la implementación de DACA y DAPA.

@aracelimartinez

Desde que Víctor Rodríguez vino de Obregón, Sonora en el norte de México hace 30 años, ha esperado por una forma de alivio que le permita salir de las sombras.

“Me puse muy contento cuando el presidente Obama anunció el año pasado la ampliación de DACA y el programa DAPA. Soñé con que al fin tendría mis papeles, pero luego los bloquearon, y esto se alarga y se alarga. Espero que cuando se destraben o haya una reforma migratoria, no me encuentre con un bastón para caminar”, dice.

Pero la audiencia de este viernes en Nueva Orleans, donde los jueces de un tribunal de apelaciones escucharán argumentos a favor y en contra de las acciones ejecutivas, le ha revivido la fe. “Ojalá que pueda salir algo”, dice esperanzado.

Rodríguez califica para DAPA por su hija Elizabeth Rodríguez de 26 años, quien es ciudadana estadounidense, graduada de la Universidad de California en Santa Cruz, y trabaja para la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA).

“Pude haber arreglado cuando Elizabeth cumplió los 21 años, pero como tengo una orden de deportación, tenía que salir del país. Y no pude hacerlo porque soy el sostén de mi familia de tres hijos, todos nacidos aquí”, comenta el padre que se dedica al reparto de frutas y verduras en restaurantes y supermercados.

070815_13_DAPA DACA Extension

Elizabeth y Victor Rodríguez. Foto: Aurelia Ventura/La Opinión

El inmigrante platica que 30 años sin papeles han sido muy difíciles. “Te enseñas a vivir con la enfermedad. Aunque siempre he tenido la esperanza de arreglar mi estatus migratorio. Y DAPA para mí es como un sueño, la posibilidad de vivir sin miedo, ir a donde quiera. Como indocumentado uno vive muy limitado”, confiesa.

A Elizabeth Rodríguez, la hija de Víctor,  le da coraje que se hayan paralizado DAPA y DACA. “No solo porque va a beneficiar a mi padre, sino a muchas familias”, comenta.

Y con los ojos llorosos y la voz entrecortada por el sentimiento, dice que se sentiría orgullosa de que su padre pudiera recibir DAPA. “Le ayudaría mucho. Tiene mucho potencial en su carrera”, considera.

“Yo quiero decirle a los jueces que van a tomar esta decisión que se quiten esa presión de los republicanos que bloquearon los alivios. Les pido que miren el lado humanitario, que solo es un permiso legal para trabajar y estar aquí, no es una reforma migratoria. Miren que todos somos bien trabajadores y que la economía subiría increiblemente si nos dieran DAPA y DACA”, externa el padre.

“Lo primero que haría si me dieran DAPA, sería colgarme el permiso en el pecho”, dice. Y ofrece disculpas porque le gana el sentimiento cuando le empiezan a brotar las lágrimas. “Es imposible no emocionarse cuando uno imagina la posibilidad de dejar de ser indocumentado”, sostiene mientras tiende una mano a su hija.

 

Con los nervios de punta

070815_6_DAPA DACA Extension

 

Foto: Aurelia Ventura/La Opinión

Norma Erika Torres, una inmigrante mexicana que lleva 16 años indocumentada en el país, y vive en Canoga Park, andaba con su maleta lista para abordar el avión que la llevará de Los Ángeles a Nueva Orleans para la audiencia que definirá el futuro de DACA y DAPA.

“La verdad que todos estos meses, desde febrero que los republicanos pararon los alivios migratorios, me he sentido angustiada. Ahora estoy con los nervios de punta de no saber qué van a decidir en Nueva Orleans, pero siento que va a ver algo bueno”, confía Torres. DAPA le permitiría a ella y a su esposo, José Alfredo Rodríguez, regularizar su estatus migratorio.

“Ya estábamos listos para solicitar DAPA por Esaú, nuestro hijo de seis años que nació aquí en Estados Unidos. La noticia de que se pararon los alivios me tumbó el ánimo, fue muy triste”, dice.

Pero ha sacado fuerzas y junto con su único hijo Esaú va para Nueva Orleans.

“Si pudiera, le diría a los jueces que se dejen de tantos bloqueos, que nos den la oportunidad de sentirnos libres, sin miedo”, expresa ilusionada.

Agrega que se han salvado de muchas redadas de migración, aún en su propio barrio. “Es muy duro vivir día a día con el temor de que mi esposo o yo, ya no regresamos a la casa, y que mi hijo se quede solo”, confiesa.

Su cara se ilumina de felicidad y la sonrisa le brota espontánea, cuando imagina qué haría si los alivios migratorios se desbloquearan. “Una fiesta para celebrar que ya puedo encontrar un empleo y que ya no voy a vivir con miedo”, comenta casi saltando de gusto.

LEE ADEMÁS:

Angelinos viajan a Nueva Orleans a luchar por DACA y DAPA

Alcalde de LA lanza iniciativa de recolección de firmas en apoyo a DACA y DAPA

Apoyo para DACA y DAPA llega también por internet