Editorial: Los amigos de Trump

El millonario pasó de ser ignorado a que los republicanos le pidan que baje el tono contra los inmigrantes
Editorial: Los amigos de Trump
Trump tiene derecho a decir lo que quiera y sus amigos a recibirlo.
Hay dos ironías en la visita de Donald Trump a Los Ángeles. La primera es que venga a la ciudad con más inmigrantes mexicanos de todo el país cuando su discurso político se centra en el ataque y desprecio hacia ellos. La segunda, que ese populismo resentido sea auspiciado por una organización que lleva el nombre de Abraham Lincoln, el presidente republicano que creyó tanto en el respeto humano como para combatir la esclavitud.
Los Amigos de Abe es una organización conservadora, de valores republicanos, creada por personas del mundo artístico de Hollywood que actúa con perfil bajo y un secretismo poco democrático, para pasar desapercibido en un ambiente liberal, y a veces intolerante.
Pero llama la atención que lleve el nombre de Lincoln cuando ha tenido invitados como la ex congresista Michelle Bachmann y a comentaristas como Glenn Beck y a Anne Coulter, entre otros, caracterizados por mentiras que demuestran su racismo. Lincoln se debe revolcar en su tumba al ver en lo que se ha convertido hoy el Partido Republicano para dar cabida a tanto odio. Lincoln no aprobaría cómo se despotrica contra los inmigrantes entre estos “amigos” suyos, que seguro comerán en lujosos restaurantes servidos por esos inmigrantes.
Con esta lista de invitados no es extraño que llegue Trump con su mundo de exageraciones, mentiras y demagogia rayana en la estupidez (“voy a ganar el voto latino”). Lo lamentable es la resonancia de este mensaje dentro de la base partidaria, como para que el neoyorquino encabece las encuestas republicanas en Carolina del Norte. El millonario pasó de ser ignorado a que los republicanos le pidan que baje el tono contra los inmigrantes. Es difícil detener a quien cosecha en la campaña presidencial la semilla del resentimiento antiinmigrante sembrada en el Congreso por años.
Trump tiene derecho a decir lo que quiera y sus amigos a recibirlo. Pero que quede claro que no es bienvenido en Los Ángeles por sus insultos a los inmigrantes mexicanos, que son mayoría en esta ciudad, y porque la desconexión de su discurso con la realidad es una demagogia que desvirtúa la democracia.
Pobre Abe, con estos amigos que invitan a Trump, Coulter y Beck a su mesa para oir mensajes de intolerancia, contrarios a lo que representa el prócer. Con amigos así, quién necesita enemigos.