La industria automotriz va en declive en Brasil

La producción de vehículos en ese país durante el primer semestre fue la peor en 9 años
La industria automotriz va en declive en Brasil
Las automotrices de Brasil han despedido o suspendido temporalmente a cientos de trabajadores.
Foto: EFE

Sao Paulo – La producción de vehículos en Brasil se redujo un 18.5 % en el primer semestre del año, respecto al mismo periodo del año anterior, según datos divulgados por la patronal del sector.

El país sudamericano produjo 1.2 millones de unidades de enero a junio, frente a las 1.5 millones de unidades creadas en los primeros seis meses de 2014, registrando así el peor primer semestre en 9 años, de acuerdo con el informe de la Asociación Nacional de los Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea).

En junio, la fabricación de automóviles alcanzó las 184,015 unidades, un 12.5% menos respecto a mayo y un 4.8% inferior frente al mismo mes del año anterior.

El descenso de la producción de vehículos va en línea con la caída en picada de las ventas, las cuales se redujeron en un 20.7 % en el primer semestre del año, según los datos de la Federación Nacional de Distribuidores de Vehículos Automotores (Fenabrave).

Con el fin de reducir el exceso de inventario, las fabricantes de vehículos en Brasil han comenzado a otorgar vacaciones colectivas a sus trabajadores y a despedir a algunos empleados.

Actualmente el sector emplea a 136,900 personas, frente a las 151,400 de finales de junio de 2014.

A pesar de los malos datos de producción y empleo, la patronal destacó que las exportaciones experimentaron un alza del 16.6% respecto a los primeros seis meses de 2014 y el número de automóviles enviados al exterior llegó a las 197,348 unidades.

Tras años de expansión, el sector automotriz atraviesa uno de sus peores momentos en más de una década lastrado por la suspensión de los descuentos fiscales que el gobierno le concedía y la delicada situación económica que atraviesa el país sudamericano.

Brasil pasa por momento complicado, con una inflación al alza, un aumento de las tasas de intereses y una restricción al crédito que han reducido la consumo de la clase media, uno de los principales motores de la economía en los últimos años.