El túnel por el que escapó El Chapo tomó un año de planificación

El túnel por el que escapó El Chapo tomó un año de planificación
Foto: Getty Images

Don Lauro solía ser el dueño de la tierra que el sábado por la noche se tragó al El Chapo Guzmán, el narcotraficante más poderoso y buscado por la justicia mexicana.
Bajo su antiguo terreno, ubicado a un kilómetro y medio de la cárcel de máxima seguridad del Altiplano en el estado de México, los cómplices de Joaquín Guzmán Loera comenzaron a cavar -hace un año, aproximadamente- el túnel por donde el líder del Cartel de Sinaloa logró escapar de las autoridades por segunda vez.
“Esa tierra era de mi rancho hace 40 y tantos años. Yo le vendí a un señor que se dedicaba a hacer pozos profundos para riego. Después él lo vendió a unos señores hace como veinte años y luego ellos le vendieron a otros”, relata don Lauro, de 74 años.
Según la versión de los campesinos de la zona, los actuales dueños adquirieron la propiedad a mediados de 2014, poco después de que El Chapo fuese recapturado -el 21 de febrero- y trasladado al penal el Altiplano que alberga a los delincuentes más peligrosos del país -a Miguel Ángel Treviño, alias Z-40; a Servando Gómez Martínez, alias La Tuta; a Edgar Valdez Villareal, alias La Barbie.
Al cabo de un mes, comenzaron a construir la casa donde ahora desemboca el pasadizo por el que Guzmán se escabulló el sábado, alrededor de las 9:00 p.m.
La casa

La vivienda, aún en obras, se levanta sobre una colina cubierta de hierba y maizales, que mira hacia la parte trasera de la prisión. Tiene una planta de techo bajo, tres habitaciones, un baño, una cocina con dos bombonas de gas y ocho ventanas cubiertas desde dentro con sábanas estampadas.
En el costado izquierdo de la casa hay un galpón y allí está el respiradero rectangular, de más de metro y medio de profundidad por donde huyó El Chapo, luego de recorrer el túnel de kilómetro y medio que partía desde las duchas del penal.

La procuradora General de la República, revisa el punto por donde huyó El Chapo.
La procuradora General de la República, revisa el punto por donde huyó El Chapo.

Junto al galpón, hay otro hoyo cuadrado, semicubierto por una loza de concreto y anegado de un agua transparente donde este domingo flotaban una camisa beige de cuadros rojos y una almohada blanca.
Frente a la puerta principal de chapa blanca, quedaron tres sacos de cemento sin usar, una silla plástica y una escalera de madera de nueve peldaños.

Dueños desconocidos

Ninguno de los vecinos sabe precisar la identidad de los dueños actuales de la propiedad. Pero se sabe que no tenían ganado ni sembraban maíz, como la mayoría de los habitantes de Santa Juana Centro, uno de los 35 poblados del municipio de Almoloya de Juárez. Y que no eran de este caserío, a hora y media por carretera desde la capital, donde los que no son familia, al menos se conocen de vista.
Cuando comenzaron las obras, un velador cuidaba los materiales de construcción. Entre noviembre y diciembre de 2014, dos parejas ocuparon la casa.
“Dos hombres y dos mujeres era lo único que veía, pero nunca hacían plática con uno”, comenta uno de los agricultores que vive en las cercanías. “Quién sabe quiénes eran. Cuando pasaban y yo estaba cuidando mis vacas ellos saludaban y yo les saludaba”.
Varias veces a la semana iba a visitarles un hombre que conducía una camioneta blanca, doble cabina, modelo ranger, como de fines de los 90. Permanecía un par de horas y se iba. Y por esa costumbre, los Colín daban por sentado que ese era el patrón de sus vecinos, sin hacer más preguntas.

El terreno

El suelo de Santa Juana Centro es blando en la superficie, fangoso durante el periodo de lluvias, que se extiende de mayo a octubre. Y al cavar a una profundidad mayor de cinco metros, es puro tepetate: un conglomerado arenoso de caliza, que en México se usa para la fabricación de bloques de construcción y el revestimiento de carreteras rurales, como las de Santa Juana Centro.
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Andrés Salazar, que ha vivido durante 63 años en la orilla de la carretera que comunica al penal con la casa por donde se fugó El Chapo y con la autopista México-Toluca, no vio ni uno solo de esos camiones pasar frente a su puerta.
“Está medio problemático hacer un túnel y que no se dé uno cuenta del movimiento. (…) Pues para hacer eso se necesita sacar la tierra y por aquí, le digo, no hubo nada de movimiento de camiones”, asegura Salazar.
La prensa mexicana especula que cuatro personas, cavando ocho horas diarias durante un año en la construcción de un túnel de kilómetro y medio en un terreno de esas características, tuvieron que haber paleado al menos 7 metros cúbicos de tierra por jornada. Lo suficiente para copar un camión al día.
Pero todo ese material proveniente del túnel parece haberse esfumado junto al Chapo lo cual, en Santa Juana Centro, no deja de ser sospechoso.