“Peña Nieto es ahora una persona non grata?

La captura del capo era de los pocos elementos que le deban legitimidad a su gestión

Ciudad de México

Representantes de think tanks y académicos internacionales coincidieron que la segunda fuga del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, líder del Cátrtel de Sinaloa, es una vergüenza para el país, pero también marca el principio del fin del Gobierno de Enrique Peña Nieto, ya de por sí marcado negativamente por la corrupción y la impunidad política, y dañado por la desconfianza ante su incapacidad para responder a las principales exigencias de la sociedad en el país.

“Esta es la primera estación del Presidente Enrique Peña Nieto como persona non grata, como le pasó al Presidente colombiano Ernesto Samper [acusado de recibir fondos del narcotráfico en su campaña proselitista en 1994], advirtió Edgardo Buscaglia, director del International Law and Economic Development Center e investigador principal en Derecho y Economía en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos.
Además, expresó, se da en un momento en el que la Presidencia y el Estado mexicano en sí se perciben como débiles, con lo cual coincidió Javier Ciurlizza, director para América Latina y El Caribe de The Crisis Group, quien afirmó, que por un lado Peña no sólo tendrá que reaccionar para fortalecerse al interior del país sino que también deberá explicar a Estados Unidos la fuga y el por qué el poderoso narcotraficante nunca fue extraditado.

El sábado pasado por la noche, Guzmán Loera se fugó del Penal de Alta Seguridad de El Altiplano, en el Estado de México. En 2011 ya lo había hecho pero del complejo de Puente Grande, en Jalisco.

“Es una balde agua helada sobre el mérito del gobierno y lo pone en una situación más difícil”, consideró Ciurlizza, porque hasta ahora la captura de “El Chapo” Guzmán era de los pocos elementos que le daban al Peña Nieto un halo de “legitimidad”.

“En el caso de Peña Nieto hay un problema adicional, que es el tema de legitimidad por casos como el de Ayotzinapa [la desaparición de los 43 normalistas], el resurgimiento de la violencia y de la falta de medidas para enfrentar la impunidad y las desapariciones como en Chilapa [en Guerrero, donde recientemente aparecieron fosas clandestinas con restos humanos]. Le llueve sobre mojado a un Gobierno federal que ya tiene problemas de respaldo social y hasta ahora lo único que pudo haber demostrado es que había detenido a los cabecillas de los cárteles”, dijo en entrevista desde Colombia.
Por otra parte, consideró que al Gobierno de la República se le abre un nuevo frente con el de Estados Unidos, que participó en la captura del líder del cártel de Sinaloa y al que nunca quiso extraditar.

“La percepción ciudadana es que en México no va a haber una cárcel segura y eso va a obligar a México a llevar a muchos líderes de cárteles a Estados Unidos, lo que es un fracaso porque quiere que en tu país no sirve la justicia”, agregó.
Recordó el caso colombiano cuando el país tuvo que pedir ayuda a Estados Unidos, luego de que el líder del poderoso Cártel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria escapó de prisión en 1992.

La diferencia, precisó, es que la prisión en la que estaba recluido el entonces capo más poderosos del mundo era muy precaria, mientras que “El Chapo”, se escapó de un penal de alta seguridad y con sofisticados sistemas de vigilancia.

“Esta fuga sí le pone mucha tensión a un gobierno que ha tratado de decir que no pierde y la pregunta es qué le va a decir al principal interesado en que cayera [Guzmán Loera], que era Estados Unidos. Esto va a minar la confianza y va a obligar a Peña Nieto a dar una explicación al Gobierno de Obama”, destacó.

El año pasado, en una entrevista con la cadena Univisión, en febrero del año pasado, el Presidente mexicano celebraba con rostro de satisfacción la captura de Guzmán Loera y afirmó tajante que sería “imperdonable” que se fugara nuevamente.

El representante del The Crisis Group dejó en claro que el golpe más duro es a la confianza ciudadana porque no se trata de realizar acciones sofisticadas como reformar al Poder Judicial, sino una “función básica de que los malos se queden entre cuatro paredes”.