Editorial: El acuerdo con Irán merece una oportunidad

Los críticos del acuerdo hubieran querido poner a Irán de rodillas, eliminar toda posibilidad de tecnología nuclear y acabar con su influencia de la región
Editorial: El acuerdo con Irán merece una oportunidad
Iraníes celebran en las calles de Teherán, el acuerdo alcanzado.

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El acuerdo entre Irán y un grupo de naciones integrado por Alemania, Francia, Gran Bretaña, China, Rusia y Estados Unidos es un paso importante para vigilar la tecnología nuclear de la república islámica, estableciendo sistemas de supervisión donde hoy no existe control alguno.

A la hora de evaluar el acuerdo es necesario recordar que las alternativas no son muchas ni tampoco más favorables, si la meta es controlar la ambición nuclear iraní. En la actualidad pesa un embargo que está perjudicando su economía, esta presión ayudó a que Irán vaya la mesa de negociaciones. No obstante, continuaba su labor en este proyecto sin ninguna vigilancia.

Los críticos del acuerdo hubieran querido poner a Irán de rodillas, eliminar toda posibilidad de tecnología nuclear y acabar con su influencia de la región. Eso es imposible. Si esas son las condiciones para un acuerdo, este nunca sería posible dejando solo opciones armadas que no son aconsejables en una región que es un polvorín y donde Irán, para bien y para mal, es un protagonista.

El acuerdo fundamentalmente cumple con la misión de reducir la posibilidad de que Irán siga avanzando al ritmo actual en su producción de material nuclear. En él se exigen numerosas reducciones que van desde el enriquecimiento de uranio -con un recorte significativo en su almacenamiento-, a la eliminación de centrifugos. Se establece un sistema estricto de supervisión internacional, mientras que el levantamiento de sanciones será paulatino en la medida que se vayan cumpliendo aspectos del acuerdo, en vez de ser inmediato como lo quería Irán.

Como era de esperarse, un sector del Congreso, que había anunciado su oposición al acuerdo incluso cuando se desconocían sus detalles, está en desacuerdo. En lo público aseveran que se pone en peligro a Israel y a los países árabes. En privado la estrategia republicana para capturar la Casa Blanca incluye una presunta debilidad estadounidense en política exterior, por lo cual haga lo que haga Obama va a ser atacado. El cabildeo israelí en Washington contra un acuerdo, representado por el pasado mensaje del Primer Ministro Nethanyahu ante el Congreso, seguramente será un factor de presión.

La implementación será la que determinará el éxito y fracaso del acuerdo -que toma en cuenta estas posibilidades. Mientras tanto, el pacto merece que se le dé una oportunidad.