Estos niños texanos son ciudadanos

Por décadas legisladores antiinmigrantes han intentado pasar leyes que le nieguen la ciudadanía estadounidense a los hijos de los extranjeros no autorizados. Estos proyectos de ley han terminado inevitablemente en el tacho de basura de las oficinas del Comité Judicial del Senado y de la Cámara de Representantes.

La Enmienda 14  de la Constitución señala lo siguiente:
“Toda persona nacida o naturalizada en los Estados Unidos, y sujeta a su jurisdicción, es ciudadana de los Estados Unidos y del Estado en que resida”.
Incapaces, los promotores de estos proyectos, de poder llevar adelante una reforma a la Constitución para convertir a los hijos de los inmigrantes no autorizados en seres apátridas, se las han ingeniado, sin embargo – al menos en el Estado de Texas – para sin quitarles la ciudadanía, convertirlos literalmente en ciudadanos estadounidenses indocumentados.
Al efecto, han utilizado al Departamento de Servicios de Salud Estatal. El mecanismo consiste en negarle el certificado de nacimiento a los menores cuyos padres no puedan probar su propia identidad, con un documento que sea considerado válido a nivel federal.
En el pasado, una persona indocumentada podía presentar ante las autoridades del Departamento de Servicios de Salud Estatal de Texas una matrícula consular o un pasaporte de su país de origen para probar que era la persona que reclamaba ser. Las nuevas disposiciones de este organismo han dispuesto que un documento federal como una licencia de conducir o un pasaporte con la visa respectiva, son los únicos habilitantes para obtener un certificado de nacimiento.
La medida es a todas luces inconstitucional, además de ser evidentemente inhumana, ya que convierte en “indocumentados de hecho” a niños que son sin que quepa la menor duda, ciudadanos estadounidenses por mandato expreso de la ley.
Aunque estas creaturitas no pierden la ciudadanía estadounidense, sin un documento que pruebe su identidad, son impedidos en la práctica de ejercer cualquier derecho que los asista.
La organización de ayuda legal de Río Grande, Texas, presentó hace poco una demanda por discriminación en contra del Departamento de Servicios de Salud Estatal, a nombre de cuatro madres a quienes se les negó el certificado de nacimiento para sus hijos. Pero conforme esta demanda se ha ido haciendo pública, el número de personas que se han unido ha aumentado considerablemente.
Es indigante y penoso que sea tal el empeño del movimiento antiinmigrante por marginalizar a los indocumentados, que en su esfuerzo no les importe llevarse por delante los derechos de niños estadoundinenses cuyos padres carecen de estatus legal; y que además violenten de la peor manera lo dispuesto por nuestra Constitución en su décimo cuarta enmienda.
Este despropósito está ya en manos de los jueces que esperemos sepan detener esta práctica ilegal e infame.