Editorial: Las armas también son el problema

Tennessee es uno de los Estados más liberales de la nación en cuanto a la regulación de armas de fuego
Editorial: Las armas también son el problema

El motivo por el cual Mohammad Youssef Abdulazeez mató a cinco integrantes de las Fuerzas Armadas la semana pasada todavía es una incógnita. No ha faltado el político que ante la ausencia de prueba alguna de que este es un acto terrorista del extremismo musulmán, lo calificó como “inspirado por ISIS” por el solo hecho de que el asesino es un musulmán. Se especula que en su último viaje a visitar familiares en Jordania pudo haberse radicalizado en sus opiniones, pero no es seguro.

Lo que sí se sabe es que era un hombre que sufría de depresión y de conflictos internos entre su fe religiosa y los atractivos seculares de la sociedad estadounidense. Uno de ellos fue la pasión por las armas y el tiro. Los asesinatos fueron cometidos con un fusil de asalto semiautomático tipo AK-47 y portaba consigo una de las varias pistolas que poseía, todas compradas a través de la internet. Tennessee es uno de los Estados más liberales de la nación en cuanto a la regulación de armas de fuego.  Visto de esta manera, el trágico hecho tiene más  características propias de nuestra sociedad que de una religión del Medio Oriente.

Cuando se menciona el tema de control de armas ya sea en este caso como el Dylann Roof, que mató a ocho afroamericanos en una iglesia de Carolina del Sur, inmediatamente se lo deja de lado por considerarlo irrelevante al hecho, cuando no lo es.

Con Roof se abrió un saludable debate sobre el racismo y la bandera Confederada, el hecho también merecía una conversación seria sobre el por qué una persona con arrestos pudo comprar un arma debido a la falta de comunicación entre el FBI y la autoridad local.Estos problemas se deberían, pero en Washington el Congreso ha hecho todo lo posible para hacer ineficientes los bancos datos y sistema de vigilancia sobre las armas.

En el caso de Abdulazeez es sorprendente que se pueda comprar un arma de asalto diseñado para la guerra por la internet. Claro, es mejor hablar del extremismo musulmán que de esta incongruencia.

Se estima que cada día mueren cerca de 90 personas por disparos de armas. Algunos casos son masacres, otros ni siquiera son noticia. Unos matan a conocidos y familiares, otro son asesinos solitarios frustrados. Seguramente estos asesinos no habrían tenido ese poder mortal de no tener un acceso fácil a las armas.