Joan Sebastian profesaba un gran amor por los caballos

'El Padrino', 'Torero', 'Bailador' y 'Messi', son algunos de sus más queridos corceles

Joan Sebastian profesaba un gran amor por los caballos
Entre los bienes del cantautor Joan Sebastian se encuentran sus casas en Cuernavaca y Taxco, y sus ranchos en Guerrero, Veracruz y Michoacán.
Foto: Agencia Reforma

Si había algo que caracterizaba al extinto Joan Sebastian era el entrañable amor que profesaba y mostraba por sus caballos y en una ocasión, previa a la presentación de su último disco Celebrando el 13 en su rancho de Cuernavaca, Morelos, se dio tiempo para mostrar a algunos de sus más fieles acompañantes, entre los que destacaban: El Padrino, Torero, Bailador y Messi, cuatro de sus más queridos corceles.

En aquella ocasión Joan recordó que su pasión por los caballos nació desde muy niño, antes de que imaginara ser cantante: “Desde muy pequeño trabajé para una familia de vecinos que me encargaba juntar la leche que ordeñaban de las vacas para venderla en Taxco, pero como estaba muy chiquillo, me daba miedo cruzar por el bosque porque había culebras y coyotes, entonces cruzaba a caballo y eso me hacía sentir más hombre”.

Joan Sebastian, Alejandro Fernández, Gerardo Ortiz, Julión Álvarez y Luis Coronel saben cómo seducir a sus fans con su estilo y carisma.

COMPAÑEROS INFALTABLES

Agregó que “cada vez que me bajaba del caballo me daba mucho miedo y cuando comencé a cantar como baladista decidí, además de las botas y el sombrero, presentarme cantando a caballo, eso me hace sentir más seguro, más admirado por el público y hasta siento que me veo más guapo”, confesó aquella vez. A finales de 2013, Joan ya había recibido recomendaciones de los médicos para no seguir montando a caballo, pero, en una actitud muy valiente y suicida, decidió continuar en los jaripeos. “Los caballos son mi vida y si este maldito cáncer no ha podido matarme, mucho menos uno de mis cuacos”, bromeaba, al mismo tiempo que los presumía.

SE ENCARGABA PERSONALMENTE DE ELLOS

Luego presumió que había construido ese rancho especialmente para estos animales, donde alrededor de 40 trabajadores y sus familias los cuidaban, alimentaban y aseaban; el cantautor personalmente se encargaba, algunas veces, de cepillarlos y peinarlos previo a sus presentaciones en los jaripeos. “No me puedo ir de los jaripeos, aunque los médicos me lo pidan, porque ¿de dónde va a salir para mantener a todas estas familias?”, así justificaba su resistencia a dejar de montar a caballo.

EL PADRINO Y BAILADOR

Se ufanó que para su espectáculo ecuestre contaba con 10 caballos de alta escuela, aunque regularmente ocupaba sólo siete en cada presentación, siendo el principal El Padrino, un hermoso corcel blanco andaluz que no fallaba en ninguna de sus presentaciones y cuyo costo oscilaba en los 55 mil dólares.

Otro de sus potros favoritos era Bailador, a quien bautizó con ese nombre por su enorme facilidad para bailar al ritmo de las melodías que él interpretaba en el ruedo.

También estaba Torero, un caballo con gran elegancia que adquirió cuando lo vio en una plaza burlando las embestidas de los toros; su estampa era imponente.

LA GENTE RUMORA…

Se dice que Joan Sebastian tenía contemplado a su caballo El Padrino en su testamento, y le asignó una cantidad económica para sus cuidados y hasta había dispuesto que si llegaba a morir, el corcel lo acompañara en su velorio, sin embargo, el destino quiso que se fueran juntos: Padrino murió cinco días antes que su jinete. Gente allegada al cantante asegura que murió de tristeza al no sentir la presencia y órdenes de su amo.

POR: Salvador Trejo / @chavatp.