Acosador y acosado: dos caras de un mismo problema

 Cómo reconocer y ayudar a los niños que son perseguidos y a quienes inician el acoso
Acosador y acosado: dos caras de un mismo problema

Siempre ha habido acosadores y acosados.

El comportamiento bully no es algo nuevo. Décadas atrás, este tipo de actitud, si bien era criticada, era aceptada como algo común e inevitable. Pero el bullying no es un comportamiento que pueda tomarse a la ligera. Ocurre entre niños, pero también entre adultos, en el hogar, la escuela, el trabajo y en las relaciones personales. Existen casos en los cuales el acoso duele tanto que la víctima prefiere quitarse la vida.

El hostigamiento es un comportamiento complejo que involucra no sólo al acosador y al acosado, sino también a los espectadores, padres y educadores.

La doctora Susan Swearer, de la Asociación Americana de Psicología (apa.org) y experta en el tema, destacó que el acoso es un problema socio-ecológico, y que debe ser considerado desde una perspectiva individual, familiar, grupal, escolar y comunitaria.

“Desde una perspectiva socio-ecológica no existe un perfil único de bully. Cuando las condiciones del medio ambiente son propensas, cualquier niño puede convertirse en agresor”, explicó.  Swearer dio el ejemplo de la mamá de una niña que se había suicidado como resultado del acoso de sus compañeras de escuela. La madre dijo que las niñas que agredían a su hija eran “niñas comunes”.  Las condiciones del pequeño pueblo donde vivían y la escuelita a la que iban fueron el caldo de cultivo que promovieron el abuso.

Swearer también se refirió a la dinámica del acoso. En sus años de investigación, la experta encontró que los niños que generalmente eran hostigados en el hogar, tanto por sus hermanos como por otros familiares, tenían tendencia a acosar a otros niños cuando llegaban a la escuela.

“Es una dinámica compleja y abarca las distintas áreas en las que funcionamos en la comunidad.  Sabemos que si este tipo de comportamiento no se trata a tiempo, los niños asumen que el acoso es una manera efectiva de conseguir lo que quieren y continúan el comportamiento agresivo como adultos”. Es por ello que es crítico intervenir a temprana edad.

Cómo identificar el acoso

Todos hemos visto las escenas de las películas en las que se ve un niño empujando o pegándole a otro. Pero el acoso es mucho más complejo que esto, y muchas veces, no tan fácil de identificar.

Según el Centro Nacional de Prevención del Acoso, se considera bullying cuando están presentes algunos de los siguientes elementos:

  • El comportamiento o comentario duele, humilla o lastima tanto física como emocionalmente.
  • Las personas acosadas tienen dificultad para defenderse.
  • Existe una relación de poder, ya sea social, física o emocional.
  • El acoso puede ser tanto como físico, como emocional; repetirse de manera regular, u ocurrir de manera circunstancial.
  • Las consecuencias no sólo son para la persona acosada sino también para quienes presencian el acoso.

Signos de que tu hijo es víctima

Swearer, que enseña psicología en la Universidad de Nebraska,  mencionó la conexión que existe entre depresión y suicidio, y destacó la importancia de que los padres reconozcan los síntomas a tiempo.

Cada niño es diferente y los signos pueden variar según el caso. Compartimos una lista general de los signos que pueden alertarte de que tu hijo está siendo acosado en la escuela:

  1. Ausentismo y abandono de los estudios. La víctima no quiere ir a la escuela ni participar en actividades con sus compañeros.
  2. Objetos como juguetes, lapiceros, cuadernos, e incluso comida desaparecen de su mochila o aparecen rotos, sin que haya ninguna explicación. Lo mismo ocurre con el dinero que le das a tu niño, pero que misteriosamente siempre desaparece, porque se lo roban sus compañeros.
  3. Golpes, rasguños y moretones inexplicados.
  4. Miedo a quedarse solo, cambios de humor inesperados, ansiedad y aislamiento. Síntomas de estrés post traumático.
  5. Falta de concentración en la escuela, bajas calificaciones.
  6. Cambio en sus hábitos de alimentación y sueño.
  7. Acoso a sus hermanitos más pequeños
  8. Dolores de estómago, de cabeza. Visitas frecuentes a la enfermería de la escuela.