La familia es clave para las tareas de la escuela

Cómo ayudar a los hijos a hacer sus deberes escolares
La familia es clave para las tareas de la escuela

Pocas cosas pueden ser tan frustrantes y agotadoras como las discusiones con los niños que se niegan a hacer su tarea. Hay los que llegan de la escuela y naturalmente se sientan a hacer sus deberes, pero hay los que no.  Cada caso es individual y lo que puede ser efectivo en un caso, puede no serlo en otros, incluso entre hermanos.

“Hay padres que no son conscientes de la importancia de los hábitos en el hogar y cómo estos afectan el aprendizaje de los más pequeños”, opinó Amanda Campos, maestra de tercer grado,  madre de un adolescente y residente de Los Ángeles, California. Campos  dijo que tuvo alumnos que no hacían sus tareas porque no tenían una estructura de apoyo en su casa.  “Podrían ser excelentes estudiantes, pero no cuentan con el apoyo familiar”, aseguró.

La educadora señala que cuando un niño desarrolla buenos hábitos de estudio desde un principio, puede transitar los años escolares sin problemas. “Pero si no aprende a estudiar, al llegar a la escuela secundaria, tiene más probabilidades de abandonar sus estudios”, advirtió.

Cómo, cuándo y dónde

Más allá de las diferencias particulares de cada niño, existen estrategias efectivas y simples que ayudan  a establecer una rutina de estudio positiva. Campos compartió algunas de ellas.

  • Cuándo. “Lo ideal es que el niño haga la tarea apenas llega de la escuela, pero esto no siempre es posible”, reconoció la educadora. Hay niños que necesitan jugar, descansar o comer, antes de sentarse a estudiar, y quienes tienen que esperar a que sus padres vuelvan del trabajo para que los puedan ayudar.

“Los padres deben llegar a un acuerdo con sus hijos acerca del horario más conveniente. Lo importante es que se trate de un horario regular, todos los días a la misma hora”, aconsejó.

  • Dónde. También es aconsejable que los niños hagan sus tareas siempre en el mismo sitio, más allá de que se trate de un escritorio en su cuarto, o de la mesa de la sala. Campos dijo que los padres deben retirar las distracciones del lugar, apagar el televisor y guardar los teléfonos celulares, para que los niños se puedan concentrar.
  • Cómo. Hay niños que prefieren estudiar solos y quienes necesitan el apoyo de los padres. Incluso cuando los padres no tienen el conocimiento académico para ayudarlos, pueden enseñarles a organizar su tiempo para cumplir con sus responsabilidades, una habilidad que les servirá para toda la vida.

Muchas escuelas públicas tienen centros de padres que ofrecen clases para inmigrantes que no saben inglés, no conocen las materias, o fueron a la escuela muchos años atrás y se olvidaron de algunos conceptos. Las opciones varían de acuerdo a la escuela y al estado. Consulta con el maestro, o en la oficina de la escuela.

“Nunca hagas sus deberes”, advirtió Campos. Los padres que les hacen la tarea a los niños, les roban la posibilidad de aprender y de hacerse responsable por sus obligaciones.

La maestra recalcó la importancia del ejemplo. “Lee con ellos, pero también lee por tu cuenta. Es más probable que lean porque te ven hacerlo, a que lo hagan porque se los exiges”, opinó.

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Tiempo de jugar

Otro factor que no está relacionado estrictamente con lo académico pero que también ayuda al desarrollo intelectual del niño, es el tiempo para jugar. “Cuando los pequeños llegan a la casa, están cansados porque pasaron todo el día en la escuela y necesitan distraerse. El juego juega un rol fundamental en su desarrollo”,  señaló Campos. Los niños que están sobre exigidos no son necesariamente quienes obtienen las mejores calificaciones.

Según información de la universidad UC Davis, el tiempo de juego ayuda a los niños en las siguientes áreas.

* Desarrollo de las habilidades sociales, conceptos de colaboración, resolución de conflictos,  solidaridad e interacción con sus pares.

* Desarrollo de conceptos como colores, números, tamaños y formas.

* Desarrollo de habilidades físicas y motoras. Los pequeños necesitan correr y ejercitar sus músculos.

* Desarrollo de habilidades de lenguaje. Cuando el niño juega con otros aprende a comunicarse con personas fuera del núcleo familiar, contar historias y pedir lo que necesita.