Vendedores ambulantes: una oportunidad perdida en LA

Estos comerciantes irregulares traen beneficios a las tiendas legales y al sistema, dicen activistas
Vendedores ambulantes: una oportunidad perdida en LA
Carmen Perez es una de los 50,000 vendedores ambulantes ilegales en Los Angeles.

En un domingo de verano, con una temperatura superior a los 90 grados, Carmen Pérez camina por la arena en las playas de Santa Monica y Venice con un contenedor lleno de bolsitas de mango, pepino, y sandía sobre su cabeza. Aunque Pérez trae un sombrero puesto, el calor no detiene el sudor en su cara. En un día así, cuando las familias disfrutan de un lindo día en la playa, Pérez tiene la suerte de vender toda la fruta que ha preparado en su contenedor. En una buena semana dice que puede ganar hasta $400.

Pérez es una de los 50,000 vendedores ambulantes ilegales en Los Ángeles que contribuyen a la generación de más de $500 millones en estimulo económico local por sus ‘micronegocios’, según un informe del Economic Roundtable. Pero todos los días, estos vendedores ambulantes corren el riesgo de ser multados y perder sus pertenencias.

Una multa puede costar entre$500 y $1,000, sin tomar en cuenta los costos del equipo confiscado. Ahora, los vendedores ambulantes que infringen esta ley pueden enfrentar cargos de delito menor.

“He recibido cinco multas en los tres años que he estado vendiendo”, explicó Perez, quien tiene la responsabilidad de mantener a su hijo en Los Angeles y sus 4 hermanos en Guatemala. “Pero es un riesgo por la necesidad”.

Con tanto que generan los vendedores, las oportunidades económicas de legalizar este tipo de negocio son incuestionables. De hecho, el gobierno federal y estatal pierden $83 millones de ingresos anuales por no dejar a los vendedores operar legalmente y cobrar impuestos a estos negocios, según el estudio del Economic Rountable.

La criminalización de vendedores ambulantes no es uniforme en todo el país.

“Los Ángeles es diferente a otras ciudades en los EEUU porque tiene un gran número de vendedores sin un sistema de permisos legales”, explicó Mark Valliantos, el director de política del Urban & Environmental Policy Institute de Occidental College. “Nueva York también tiene muchos vendedores ambulantes, pero tiene un sistema de permisos”.

En otras ciudades, hay leyes que permiten la operación de estos micronegocios. Una de ellas es una ciudad menos de una hora afuera de Los Angeles: Santa Ana. Miami, San Francisco, y Nueva York son otras ciudades que lo tienen legalizado.

“Una de las razones por las que la ciudad no quiere legalizar a los vendedores es el racismo, o por sentimientos antimigratorios”, dijo Vallianatos.  “Piensan directamente o indirectamente que vender en la acera es una actividad extranjera que no pertenece a una ciudad moderna de los EEUU”.

La prevalencia de autos en la ciudad también juega un papel en la situación. Durante todo el Siglo XX, la ciudad creó leyes que prohibieron los vendedores ambulantes, en beneficio de los peatones.

¿Competencia Injusta?

Uno de los grandes argumentos para no legalizar a los vendedores ambulantes es la competencia con las tiendas y restaurantes legales. Como los vendedores en los parques, playas y veredas no tienen los mismos gastos que en una tienda (renta, impuestos, y permisos), los dueños de las tiendas reales consideran los precios baratos de los vendedores ambulantes injustos.

Pero activistas y investigadores sostienen lo contrario.

“Estudios muestran que los vendedores ambulantes tienen un papel crítico en el ecosistema de comercio”, dice el estudio del Economic Roundtable. “Las tiendas reales sufren cuando los vendedores ambulantes salen del área”.

Casi tres cuartos de los ingresos de vendedores ambulantes se gastan en el suministro y los servicios para su negocio. La mayoría de los suministros son producidos en el condado de Los Ángeles y los beneficiarios directos de los gastos de estos vendedores son las tiendas reales, según el estudio.

“Tenemos una gran oportunidad para acoger a los vendedores ambulantes de Los Ángeles al sistema legal y expandir los beneficios económicos, ya que los vendedores se sentirán más seguros al expandir sus negocios”, dijo Vallianatos. “Soy optimista al respeto porque la política antiinmigrante se está haciendo más débil y más gente se da cuenta que los vendedores ayudan a atraer más gente a los espacios públicos”.

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