Piden ayuda al Papa Francisco para impedir reapertura de pozos petroleros en Los Ángeles

Vecinos dicen que planta los enferma; terrenos donde están los pozos pertenecen a la Arquidiócesis de Los Ángeles

Los pozos petroleros de AllenCo han estado cerrados por años, pero estarían cerca de reabrir.
Los pozos petroleros de AllenCo han estado cerrados por años, pero estarían cerca de reabrir.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

“Hola Papa Francisco, me llamo Nalleli Cobo. Tengo 13 años de edad, estudio en la escuela San Vicente. Los últimos cuatro años he experimentado sangrado en la nariz, dolores estomacales, de la cabeza y problemas de corazón. Los niños y familias en mi comunidad padecen lo mismo”, dijo la menor en un video que le envió al Papa Francisco el mes pasado.

Nalleli vivió con su familia por mucho años en un edificio frente a la planta de petróleo AllencoCo en la cuadra 800 la oeste de la calle 23, en el sur de la ciudad, y a media milla de la Universidad del Sur de California (USC).

En el video, Nalleli le explicó al Santo Padre que el Departamento de Salud Pública cerró temporalmente la planta hace dos años, pero estaría a punto de reabrir. Ella le aseguró que “día a día, estoy preocupada de que vuelvan abrir y estemos expuestos de nuevo a las emisiones tóxicas”.

Vecinos pasan frente a la entrada de la planta de AllenCo.
Vecinos pasan frente a la entrada de la planta de AllenCo.

Terreno religioso

El motivo por el que Nalleli hizo este video para el Papa Francisco es que el terreno de dos acres en donde se encuentran los controversiales pozos petroleros pertenece a la Arquidiócesis de Los Ángeles.

“Confió en que va hacer lo correcto y nos va a ayudar a proteger la salud de nuestra comunidad”, le dice la menor al Papa Francisco en el video, justo cuando el máximo jerarca de la iglesia católica presentó una encíclica en la que pide a gobernantes tomar acción urgente para buscar otras alternativas a los combustibles que generan el calentamiento global.

En 2013, la agencia federal de Protección del Medio Ambiente (EPA) cerró de manera temporal la planta de AllenCo y multó a sus operadores por 99,000 dólares después de que sus inspectores revisaron sitio y de inmediato comenzaron a sentirse mal, con severos dolores de cabeza y náuseas debido a la exposición a los químicos.

Los residentes del sur de Los Ángeles han pedido a la Arquidiócesis de Los Ángeles tomar una posición más fuerte para proteger a las comunidades de los efectos de la perforación petrolera.

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“Aunque no podemos unilateralmente cambiar los contratos de alquiler para detener las perforaciones y no tenemos control directo del sitio, la salud y el bienestar de la comunidad entera es siempre nuestra prioridad, por eso apoyamos la seguridad pública y las regulaciones para la calidad del aire”, dijo a La Opinión, la Arquidiócesis a través de un comunicado.

La Opinión contactó a la compañía AllenCo por teléfono y por correo electrónico pero no hubo respuesta. En comentarios a Los Ángeles Times, Tim Parker, vicepresidente de operación de AllenCo. dijo que “estaban súper cerca de reabrir”, ya que han hecho mejoras para eliminar las emisiones dañinas y cumplir con las regulaciones estatales y federales.

El pozo petrolero se encuentra en la cuadra 800 al oeste de la calle 23, cerca de una escuela y area residencial.
El pozo petrolero se encuentra en la cuadra 800 al oeste de la calle 23, cerca de una escuela y area residencial.

El sangrado de nariz lo más frecuente

Esperanza Zambrano, una madre de cuatro hijos quien ha vivido los últimos 10 años frente a la planta AllenCo, dijo que dos de sus hijos padecen asma. “Sufren también de mucho sangrado de la nariz y a mi me duele la garganta”, dijo.

Comentó que cuando la planta estaba en operaciones, por la noche o muy temprano por la mañana, se sentía un fuerte olor a gas, que los dueños disfrazaban con olores a fresa o guayaba. “Me preocupan que mis hijos puedan agarrar cáncer”, confío.

“El ambiente alrededor se siente como si uno dejara las hornillas de la estufa abierta con mucho olor a gas. Pero desde que la cerraron, a mis hijos ya no les sangra la nariz, ni les duele la cabeza”, dijo Evangelina Cedillo, madre de seis hijos, quien lleva 11 años viviendo frente a la planta.

Evangelina Cedillo, vecina del lugar, dijo que los olores que emanaba la planta cuando funcionaba, eran muy Fuertes.
Evangelina Cedillo, vecina del lugar, dijo que los olores que emanaba la planta cuando funcionaba, eran muy Fuertes.

Los problemas se agravaron en los últimos diez años

Sandy Navarro, coordinadora de la campaña “Gente no Pozos” afiliada a la Corporación de Vivienda Comunitaria Esperanza, la cual administra viviendas a precios accesibles cerca del sitio, dijo que los pozos han funcionado por décadas, pero los problemas se agravaron en 2010 cuando AllenCo tomó control.

“Comenzaron a incrementar la producción en 400% y es exactamente cuando la comunidad comenzó a reportar problemas de salud, y muy malos olores”, dijo Navarro.

Actualmente, los vecinos están muy asustados. Temen que si la planta se reabre, los olores vayan a regresar y comiencen a enfermarse de nuevo. “Por eso queremos presionar a la Arquidiócesis para que escuchen lo que sucede. No queremos a AllenCo en nuestro vecindario porque muchos años no cumplieron con las regulaciones”, expuso.

La Arquidiócesis es propietaria de otro terreno donde se asienta la planta petrolera Murphy en el Histórico West Adams. Los vecinos se han quejado de los mismos problemas de salud que padecen con la planta AllenCo de la calle 23.

El área donde se encuentra AllenCo es un vecindario muy diverso, con latinos, asiáticos, afroamericanos y blancos. “Muchos de estos vecinos no se pueden ir a otra parte porque el alquiler es muy bajo y no pueden darse el lujo de mudarse y pagar rentas más altas”, dijo Navarro.