‘Uno sufre mucho ahí’

Hondureña pasó una semana en las 'hieleras' de los centros de migración
‘Uno sufre mucho ahí’
Hace un año que Ana fue detenida por agentes migratorios cuando intentaba cruzar la frontera entre Estados Unidos y México cerca de McAllen, Texas. Con ella venía su hija Bessy de entonces 4 años.

Hace un año que Ana fue detenida por agentes migratorios cuando intentaba cruzar la frontera entre Estados Unidos y México cerca de McAllen, Texas. Con ella venía su hija Bessy de entonces 4 años.
Eran parte de miles de familias y niños no acompañados que arriban al país de forma indocumentada el verano pasado, saturando y rebalsando los recursos de los centros migratorios de Estados Unidos.
Ana (quien pidió no usáramos su apellido) y su hija fueron llevadas a uno de esos centros donde pasaron una semana en las famosas “hieleras”, salas frías y hacinadas que albergaban a estos nuevos arribos.
“Allí lo miran a uno como a un perro. Nosotros llorábamos ahí”, contó esta madre quién dice que dejó su país ante el constante abuso doméstico de su esposo.
“Él me maltrataba física y moralmente. Un día que se fue, yo agarré a la niña y me vine”, relató.Atravesó México en autobús y cruzó la frontera esperando llegar a Estados Unidos. Era su tercer intento. Había sido detenida y deportada en dos ocasiones anteriores.

Ana atravesó México en autobús y cruzó la frontera esperando llegar a Estados Unidos. Era su tercer intento. Había sido detenida y deportada en dos ocasiones anteriores.
Ana atravesó México en autobús y cruzó la frontera esperando llegar a Estados Unidos. Era su tercer intento. Había sido detenida y deportada en dos ocasiones anteriores.

Pero esa semana que pasó en el centro migratorio fue puro sufrimiento, dice Ana.
“La comida era fría, un sandwich de mortadela fría nos daban, y hacía mucho frío y uno dormía en el puro suelo”, aseveró.
Dice que el efecto de tanto frío la hice perder su voz.
El relato sustenta el dictamen que un juez federal emitió este pasado viernes que dice que el sistema actual del Departamento de Justicia de detener a los niños migrantes con sus madres tras haber cruzado la frontera entre México y Estados Unidos viola un acuerdo judicial con 18 años de antigüedad.
La decisión tomada el viernes por la juez de distrito Dolly Gee en California es una victoria para los defensores de los derechos de los migrantes que llevaron el caso ante los tribunales, pero todavía no está claro qué implicaciones inmediatas tendrá para los detenidos.

La Misión de la Iglesia Metodista Unida de North Hills, en el Valle de San Fernando, inauguró este sábado un centro para niños y familias refugiadas.
La Misión de la Iglesia Metodista Unida de North Hills, en el Valle de San Fernando, inauguró este sábado un centro para niños y familias refugiadas.

Nuevo centro para niños refugiados

El dictamen llega al mismo tiempo que la Misión de la Iglesia Metodista Unida de North Hills, en el Valle de San Fernando, inauguró este sábado un centro para niños y familias refugiadas.
En este centro las personas pueden encontrar información y acceso a ayuda financiera, médica y legal, así como grupos de apoyo emocional y espiritual.
También pueden recibir artículos de emergencia y de higiene, comida, frazadas, útiles escolares, libros y juguetes para niños y hasta tarjetas telefónicas.
En total, la Iglesia Metodista planea abrir tres centros más en el área de Los Ángeles: uno en Claremont, otro en Watts y uno más en Sur Los Ángeles.
“Sabemos que hay al menos 300 de estos niños en el Valle de San Fernando y con esta decisión podrían haber más, pero no sabemos dónde están porque el Gobierno no te lo dice”, expresó el reverendo Fred Morris, encargado de la iglesia de North Hills. “Esperamos que la gente venga para que podamos ayudarles”.
Guillermo Torres, organizador para CLUE Los Ángeles, una coalición de fe, agregó que de particular interés es proveer a estas familias con la ayuda legal necesaria para enfrentar sus casos migratorios.
“Las familias están yendo a las cortes sin abogado porque no pueden pagarlos y pueden perder su caso de asilo”, dijo Torres.
Eso es precisamente lo que planean hacer con Ana y su hija. “La vamos a llevar con un abogado que las ayude sin costo alguna para ver qué pueden hacer con su situación”, señaló Torres.
A un año de haber llegado a Estados Unidos, Ana ahora trabaja limpiando oficinas por la noche y manda todo lo que puede para ayudar a los cuatro hijos que quedaron en Honduras y a su anciano padre.
Todavía debe 5,000 dólares del costo de su travesía migratoria y espera salir adelante.
“Dios no me desampara”, dijo.
Centro ‘No estás solo’
Misión de la Iglesia Metodista Unida de North Hills
15435 Rayen Street
North Hills, 91343
(747) 529-4783