La concejal de Bell que regresó por amor a su familia

Pese a haberse educado en las mejores universidades del país y el extranjero, decidió regresar a su comunidad y trabajar para mejorarla

@aracelimartinez

¿Qué harías si saliste del barrio y logras graduarte de alguna de las universidades más prestigiadas del país? ¿Aprovecharías para buscarte un muy buen empleo que te permita un cambio de estilo de vida? o ¿regresarías a trabajar para mejorar la ciudad que te vio crecer?

Ana María Quintana decidió regresar al sureste de Los Ángeles, una de las zonas con más problemas del condado de Los Ángeles, con una población predominantemente latina. Por increíble que parezca, el amor por su familia la hizo retornar para ejercer su carrera como abogada.

Lo que no imaginaba era que los escándalos de corrupción en Bell, la llevarían a participar en la política y en la vida pública.

Quintana es concejal de Bell; una ciudad del sureste del condado de Los Ángeles, mayormente latina y mayormente llenas de problemas.

Su exadministrador, Robert Rizzo, se robó los titulares de los noticieros a nivel nacional cuando fue acusado de tener un salario de casi 800,000 dólares y luego fue encontrado culpable de varios delitos de malversación de fondos públicos. Junto a él, varios concejales fueron encontrados culpables por un tribunal de justicia.

Hija de padres inmigrantes de Durango, México, Ana María Quintana creció en Cudahy y Bell donde fue a las escuelas públicas. A los 18 años, decidió extender sus alas y se fue a estudiar a la Universidad de Yale.

Pero tan pronto se graduó, partió a enseñar y a estudiar una maestría a la Universidad de Navarra en España donde pasó tres años. Al terminar, la inquieta joven, fue aceptada en la Universidad de Columbia en Nueva York, y obtuvo un doctorado que la acredita como abogada.

Ana María Quintana, concejal de Bell

“Fue entonces que decidí regresar a mi comunidad. Dije ésta es mi casa. Aparte aquí están mis padres, mi hermanos”, recuerda.

Quintana de 40 años, es hija de un cocinero y una costurera. Cuenta que cuando ocurrió el escándalo de corrupción en Bell, se dijo para sus adentros: “Ana María si no haces algo, no te podrás volver a quejar nunca”.

Así fue como decidió competir por un asiento en el Concejo de Bell. “Yo misma me financié la campaña, con el apoyo de mi familia y algunos amigos”, recuerda.

Ya han pasado cinco años que Ana María es concejal de Bell. “El abuso fue grandísimo. Y aún estamos en reconstrucción, pero yo siento este trabajo como una bendición, un sueño, y un honor ”, externa Ana María Quintana, mientras que por sus grandes ojos amenazan con salir lágrimas de emoción.

“Voy a seguir en la política, porque tiene todo lo que me apasiona, el derecho, las finanzas, todo para mejorar a Bell. Y les digo a los jóvenes de Bell que se vayan a estudiar fuera, que vean más allá, y que si su corazón les dice que regresen para ayudar a su comunidad, que lo hagan”, sostiene.

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