Editorial: Todo apunta hacia Veracruz

Hay motivos muy concretos para ligar la muerte de Espinosa con su actividad de periodista fotográfico.

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Ya hay un sospechoso detenido por el quíntuple homicidio en la colonia Narvarte de la ciudad de México en donde murió el periodista gráfico Rubén Espinosa Becerril, quien llegó a esa ciudad desde Veracruz temiendo por su vida, que había dicho estaba amenazada por el gobernador Javier Duarte de Ochoa. Como en otros casos similares en ese país, existe la duda sobre si la investigación del delito busca realmente atrapar a los culpables o si es solamente una  maniobra para responder a una indignación popular ante el crimen, con individuos que se declaran culpables después de ser torturados.

El problema de la credibilidad de sus autoridades es un problema que aqueja a los mexicanos. Este caso no es una excepción, sino por el contrario. Los comentarios iniciales de que el móvil habría sido un robo, luego corregidos para incluir “todas las línea de investigación”, dejó un sabor amargo. Vale preguntarse si la primera impresión fue robo por la escena del crimen, por qué no se mencionó con el mismo énfasis y claridad la posible conexión veracruzana con el múltiple asesinato.

Hay motivos muy concretos para ligar la muerte de Espinosa con su actividad de periodista fotográfico. Su labor lo llevó a cubrir protestas sociales y su interés fue defender el gremio y buscar a los responsables de los 15 periodistas asesinados bajo el gobierno de Duarte. El periodista se había convertido en el “fotógrafo incómodo” para  la vanidad autoritaria del gobernador que no dudó en advertir a los periodistas que se “porten bien” implicando a los comunicadores con el narcotráfico. “Todos sabemos quiénes andan en malos pasos”, dijo Duarte en junio pasado a los periodistas.

Estas palabras significan  intimidación directa hacia los periodistas desde lo más alto del gobierno estatal, revelando información aparentemente compartida entre narcotraficantes y autoridades o es muestra de un desgobierno que solo puede advertir a sus ciudadanos en vez de protegerlos.

Todos los caminos del delito parecen conducir a Veracruz, ya sea a su gobierno, a los narcotraficantes o a ambos. La investigación ya debería estar centrada en ese Estado, los antecedentes del gobierno de Duarte justifican una acción de este tipo para esclarecer los hechos y acabar con la impunidad que tiene atrapada a los mexicanos.