Editorial: El debate, Fox News y Trump

El debate inauguró la temporada electoral.
Editorial: El debate, Fox News y Trump
Los principales candidatos republicanos a la Presidencia de EEUU participan en su primer debate en Cleveland, Ohio.

El primer debate entre los precandidatos presidenciales republicanos mostró una gran variedad de aspirantes con antecedentes y puntos de vista variados, lo que puede ser considerado como una virtud de la carpa grande inclusiva que le gusta mostrar al Partido Republicano o una  continuación del duro conflicto interno que se manifestado repetidamente dentro de la mayoría en el Congreso.

La presencia de los 17 aspirantes es una muestra del talento partidario como también del clima interno inestable donde cualquiera de ellos cree que puede ser elegido o al menos promover una agenda personal a través de una candidatura si ninguna posibilidad de ganar.

Este tipo de encuentro sirve para que los votantes puedan comparar a los distintos candidatos en una misma plataforma y supuestamente en igualdad de condiciones. Sin embargo, la selección de preguntas de los periodistas de Fox News no permitieron en muchos casos estas comparaciones. Fox quiso marcar quién desea como candidato, volviendo a mostrar que su lema de “justo y balanceado” no es más que una frase de mercadeo.

El mejor ejemplo es la diferencia de las preguntas hechas al millonario Donald Trump y las realizadas al senador Marco Rubio. Al primero se le cuestionaron todas sus controversias, incluso las no existentes como el que el empresario haya recurrido a la ley bancarrota, cuando Fox, un cadena que defiende el gran empresariado estadounidense, no suele quejarse de este recurso muy usado. En cambio a Rubio se le pidieron explicaciones como qué hará para promover el negocio pequeño o con los veteranos o con Common Core, que mas que encantado respondió con el discurso de campaña.

Al establishment republicano, y a Fox, les gusta pensar que Trump es una aberración que no tiene nada que ver con el partido. En el debate pareció que ese era uno de los fines, pero nadie entre los precandidatos -aunque discrepen con Trump- denunció sus barbaridades sobre inmigración, por el contrario, la mayoría pareció estar más interesado en no ofender a los votantes que creen que los indocumentados son violadores.

El debate inauguró la temporada electoral. Allí se reflejó la compleja realidad republicana que, no por casualidad, lo tenía a Trump a la cabeza de las preferencias. El encuentro no aclaró mucho más, que el deseo del establishment partidario de destruir a Trump y elevar a otros como Rubio.